La Asociación Andaluza de Alérgicos a Alimentos (Avanzax) empieza con fuerza

Avanzax, la Asociación Andaluza de Alérgicos a Alimentos, surgió en octubre de este mismo año 2014, hace apenas un par de meses. Obtuvo su alta en el registro de la Junta de Andalucía el pasado jueves, y es una asociación de ámbito regional que tendrá su sede en Córdoba. Se trata de una organización sin ánimo de lucro que busca aglutinar a los pacientes de todas las provincias andaluzas para trabajar hacia el  objetivo de mejorar las condiciones de vida de las personas alérgicas a alimentos y defender sus derechos, promoviendo la concienciación y sensibilización de toda la sociedad sobre este padecimiento.

De forma más concreta, Avanzax desglosa el anterior objetivo general con los siguientes fines específicos:

– Ofrecer información y asesoramiento a las personas afectadas por alergia a alimentos, así como a los padres y familiares de los niños que la padecen, y colaborar para resolver los problemas sociales, familiares, y educativos que puedan surgir como consecuencia de esta enfermedad.

– Promocionar la información, educación para la salud y capacidad de autocuidados entre las personas alérgicas y sus familiares, especialmente entre niños y jóvenes.

– Relacionarse y coordinarse con médicos y especialistas para contribuir a una mejor prevención y control de la alergia alimentaria.

– Promover el conocimiento específico sobre la alergia y la investigación científica en este campo.

– Proteger a las personas alérgicas a alimentos para evitar situaciones de exclusión social.

– Establecer contactos con firmas comerciales, herbolarios y centros de dietética para buscar alimentos que garanticen a las personas alérgicas el consumo de productos no dañinos para su organismo, así como el punto de venta de los mismos.

Coincidiendo con la entrada en vigor en toda Europa de la nueva normativa reguladora de la información sobre productos alimentarios que debe proporcionarse al consumidor final (la que establece el Reglamento UE 1169/2011 del Parlamento Europeo y del Consejo), Avanzax está dándose a conocer (el pasado domingo tuvimos ocasión de leer en la prensa unas declaraciones de Fátima Castro, directiva y portavoz de la asociación) y ha decidido que no puede permanecer al margen de los cambios que necesariamente muchos negocios de restauración y hostelería deben incorporar en sus cartas: congruentemente con ello, Avanzax se ha ofrecido a ayudar a los responsables de los establecimientos hosteleros para, en la medida de lo posible, asesorarles y colaborar con ellos en la adaptación de sus cartas a la mencionada nueva reglamentación de la Unión Europea, que entró en vigor el pasado sábado. Una colaboración, obviamente, que se entronca de lleno entre las funciones sociales que esta asociación se ha propuesto.

Bienvenida sea, por todo ello, esta asociación, que puede aportar mucho en la concienciación social sobre esta enfermedad en nuestra Comunidad y de la que, sin duda, vamos a oír hablar mucho (o leer mucho) en el futuro.

Si quieres conocer más sobre Avanzax, pulsa sobre su logotipo para acceder a su página web:

Avanzax

No es lo mismo estar sensibilizado que tener alergia

En nuestra entrada de ayer, presentamos el concepto de sensibilización, entendiéndolo como el fenómeno consistente en que el sistema inmunológico de una persona que previamente toleraba sin problemas una sustancia comienza a producir IgE contra la misma. Concluíamos que la sensibilización, así entendida, es un requisito previo para la aparición de una reacción alérgica mediada por IgE. Es decir, no puede existir una reacción alérgica mediada por IgE frente a un alérgeno sin que previamente se haya producido la sensibilización frente a ese alérgeno.

Sin embargo, a la inversa sí es posible: puede existir sensibilización frente a un alérgeno (es decir, puede haberse producido IgE frente a ese alérgeno, la cual, como vimos ayer, se fijará a la superficie de los mastocitos) sin que llegue a producirse un verdadero problema de alergia.

La alergia es un cuadro clínico, es decir, debe producir síntomas o signos clínicos. Si tales síntomas o signos no existen, no podemos decir que esa persona padezca alergia: aunque esté sensibilizada. Y ocurre que, a veces, por motivos no siempre bien conocidos, se constata sensibilización sin que exista una verdadera alergia.

Existen varios métodos para detectar la presencia de IgE en sangre frente a algún alérgeno  (a esa IgE la llamamos IgE específica frente al alérgeno). Se trata de pruebas diagnósticas de tipo diverso (por ejemplo, las pruebas cutáneas mediante la técnica llamada de prick-test, o análisis de laboratorio que se efectúan sobre una muestra de sangre) que ponen de manifiesto la existencia de ese anticuerpo específicamente dirigido frente al alérgeno en cuestión. Pero tales pruebas sólo evidencian la existencia de sensibilización, y eso no necesariamente equivale a la existencia de alergia. Para diagnosticar la alergia, es fundamental la realización de una buena historia clínica, que permita detectar si el alérgeno frente al que se ha detectado la sensibilización puede producir los síntomas y signos que el enfermo refiere, o cuál de los múltiples (si fuera el caso) alérgenos frente a los que se ha detectado sensibilización puede ser el responsable de las manifestaciones clínicas.

La existencia de una sensibilización sin alergia no suele requerir tratamiento, y sólo cuando existe alergia el tratamiento puede ser necesario.  Ese es el motivo por el que el alergólogo indagará sobre costumbres y estilo de vida, aspectos laborales, características de la vivienda, hábitos dietéticos, aficiones, convivencia o no con mascotas, … Porque, sin esa labor, que podríamos considerar detectivesca, las pruebas complementarias (por muchas que hagamos) no pueden garantizar un diagnóstico correcto.

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