El alérgico… ¿nace, o se hace? («¡¡Pero, doctor, si yo, eso, lo he tolerado siempre!!»)

Con frecuencia nuestros pacientes manifiestan perplejidad cuando se les diagnostica una alergia a alguna sustancia: «¡¡Pero, doctor, si yo, eso, lo he tolerado toda mi vida!!». Puede tratarse de un alimento con el que nunca antes habían tenido problemas, o el epitelio de una mascota con la que conviven desde años atrás, o el polen de una planta en cuya cercanías siempre han estado asintomáticos… Y, de repente, un día, ¡zas!, el alimento desencadena una reacción anafiláctiva, o la cercanía de la mascota produce estornudos incontrolables,  o la época de polinización de la planta en cuestión se convierte en un infierno.

En efecto, ocurre: lo que llamamos sensibilización puede producirse en cualquier momento a lo largo de la vida.

En el ámbito de la Alergología, llamamos sensibilización al fenómeno por el cual el sistema inmunológico de una persona que previamente toleraba sin problemas una sustancia deja de tolerarla y la interpreta como una amenaza. La sensibilización se traduce en la síntesis de IgE específica frente a esa sustancia, la cual, simplemente por el hecho de poder dar lugar a ese proceso, recibe el nombre de alérgeno.

Para que una reacción alérgica mediada por IgE frente a una sustancia tenga lugar, es preciso que previamente se haya producido una sensibilización, es decir, que en esa persona se haya sintetizado IgE específica frente a esa sustancia (frente a ese alérgeno). Ese anticuerpo de tipo IgE se une (se fija) a la superficie de unas células sangúineas llamadas mastocitos. Si no hay posteriores contactos con el alérgeno, no hay problema. Pero en el momento (en el preciso momento: este tipo de reacciones reciben el nombre de reacciones de hipersensibilidad inmediata porque generalmente ocurren con extraordinaria rapidez) en que el sistema inmunológico de la persona sensibilizada entra en contacto con el alérgeno en cuestión, la IgE lo reconoce (se une al mismo), y, como una cerradura que hubiera encontrado su llave, permite la liberación por el mastocito de un gran número de sustancias que ponen en marcha un proceso inflamatorio (esas sustancias reciben, por ello, el nombre de «mediadores de la inflamación»).

En el hecho de que a lo largo de la vida de una persona se produzca una sensibilización frente a una sustancia intervienen diversos factores: influye el momento de la vida en que se produce la exposición al alérgeno, la dosis del alérgeno a la que esa persona ha estado expuesta y la predisposición personal a desarrollar alergia (que, como sabemos, es una condición que tiene un componente hereditario).

La sensibilización es, entonces, un requisito previo para la aparición de una reacción alérgica. Así pues, las personas alérgicas han desarrollado su alergia en algún momento a lo largo de su vida. Lo normal es que el momento de la sensibilización pase desapercibido, y son sus consecuencias posteriores (el desarrollo de la enfermedad alérgica, cuando ocurre) las que el sujeto nota.

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«Si Papá Nöel fuera celíaco…»

Papá Nöel, Santa Claus o Father Christmas son algunos nombres que recibe el personaje imaginario (al cual se relaciona con el personaje histórico Nicolás de Neri, y de ahí que también se le llame San Nicolás) que según la cultura occidental trae regalos a los niños en Navidad, concretamente la noche del 24 al 25 de diciembre. Para indicar su longevidad, Papá Nöel siempre se representa como un hombre viejo. Los rasgos fundamentales de su imagen actual se atribuyen al dibujante alemán Thomas Nast, quien lo presentó como un anciano obeso y bonachón en unas ilustraciones navideñas aparecidas en el periódico estadounidense Harper’s Weekly Newspaper a partir de 1863:

Papa Noel

La tradición más extendida lo presenta viajando a bordo de un trineo tirado por renos voladores (uno de ellos individualizado del resto del grupo con el nombre de Rudolf), y accediendo a las casas de los niños desde los tejados, generalmente a través de las chimeneas allí donde éstas existen, portando paquetes cuidadosamente preparados en los días previos por un ejército de elfos ayudantes. Para mostrar agradecimiento y hacer menos penoso su viaje en la fría noche invernal, es frecuente que los niños que esperan su visita le brinden algún alimento, como galletas o dulces, colocándolo en un lugar accesible.

Como campaña publicitaria para dar a conocer su nueva carta de productos sin gluten, un restaurante americano especializado en hamburguesas y cocina a la parrilla de carbón (New York Burguer, con varios establecimientos en Madrid) ha organizado, con la colaboración del blog Celíaco a los 30,  un concurso en la red social Twitter, el que invitaba a completar un tuit iniciado con la frase «Si Papá Nöel fuera celíaco…».

Durante la semana pasada hemos podido leer algunas ocurrencias sobre ese asunto. Aunque algunos participantes han forzado en sus respuestas la inclusión de alguna referencia al restaurante que ofrecía el premio, otras propuestas han resultado ciertamente ingeniosas y simpáticas. El premio propuesto para el ganador era modesto (una cena sin gluten para dos personas en uno de los establecimientos del mencionado restaurante), pero la idea ha resultado un divertimento original. He aquí algunas muestras:

«Si Papá Nöel fuese celíaco, traería más regalos a los celíacos por todo lo que han sufrido durante el año».

«Si Papá Nöel fuera celíaco, se perdería en las casas buscando el rincón sin gluten».

«Si Papá Nöel fuera celíaco, los polvorones serían de harina de maiz».

«Si Papá Nöel fuera celíaco, regalaría a los padres de niños celíacos un fin de semana libre de preocupaciones todos los años».

«Si Papá Nöel fuera celíaco… regalaría carbón a los que mojan pan con gluten en cualquier salsa».

«Si Papá Nöel fuera celíaco la normalización del colectivo estaría siendo mucho más rápida».

«Si Papá Nöel fuera celíaco conseguiría que en todos los bares, restaurantes, hoteles y tiendas hubiera productos sin gluten».

«Si Papá Nöel fuera celíaco todo el mundo se interesaría en saber dónde comprar galletas sin gluten».

Una iniciativa interesante para invitar a reflexionar a todos sobre las repercusiones que podría tener el hecho de que un personaje tan querido e influyente fuera celíaco.

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Concluida ayer la aceptación de propuestas, hoy hemos conocido el tuit ganador (de la cuenta de Twitter @cuidadomigas):

«Si Papá Nöel fuera celíaco, Rudolf llevaría un mapa con las chimeneas con opciones #singluten señaladas».

Y de la misma cuenta es nuestra frase preferida (que nos gusta más que la anterior):

«Si Papá Nöel fuera celíaco, sería requisito indispensable para ser elfo estar formado en contaminación cruzada».