Un Museo Virtual sin gluten

La revista 34-Magazine ha tenido la original idea de elucubrar con imágenes sobre cómo podrían haber sido algunas manifestaciones artísticas si en ellas se hubiera omitido cualquier producto que incluya gluten. Eso supone, lógicamente, evitar el trigo y derivados, entre los que están incluidos el pan y la pasta. Y un vistazo al museo virtual sin gluten que han preparado, con el título «Arte sin Gluten«, nos recuerda cuán ubicuos son esos productos en nuestra dieta y, por ende, también en nuestra cultura.

La artífice de la sección es Paulina Mikulski, en la sección de la revista dedicada a asuntos culinarios, y utilizan obras conocidas pertenecientes a medios y autores diversos (cine, fotografía, cómic, pintura, …): desde la famosa escena de la cena en el restaurante italiano de la película de dibujos animados La Dama y el Vagabundo, de Walt Disney, hasta Las Espigadoras de Jean-François Millet o La Siesta de Van Gogh (inspirada en una obra del anterior), pasando por devolver a los labios de Lucky Luke, el personaje más conocido de Morris (Maurice de Bévère), el sempiterno cigarrillo original que en versiones más recientes había sido sustituido por una pequeña espiga.

Un experimento curioso, que constata lo diferente que puede llegar a tornarse la realidad cuando se vive sin gluten.

Si quieres visitar este Museo Virtual de Arte sin Gluten (donde puedes ver las distintas obras utlizando las flechas que aparecen a ambos lados de cada imagen), pulsa sobre las dos versiones (la original y la modificada) de la obra Verano de Giuseppe Arcimboldo (la revista tiene versión en español, pero no nos identificamos con el texto que acompaña a las imágenes y su traducción automática deja mucho que desear, por lo que remitimos aquí a su versión original en polaco):

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Ya están aquí: cuidado con las procesionarias de los pinos

Cada año, coincidiendo con la celebración del Día de Andalucía, el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca (Sevilla) organiza una marcha en bicicleta (llamada Marcha en Bici del 28 de Febrero) hasta el Parque Periurbano de La Corchuela.

 Este año, lamentablemente, el evento se ha enturbiado por el hecho de que casi 300 personas se han visto afectadas por la oruga procesionaria del pino.

Es precisamente en esta época cuando estas orugas (cuyo nombre científico es “Thaumetopoea pityocampa“) descienden al suelo desde los árboles, y pueden verse adoptando su característica formación en fila india, que tanto recuerda a una procesión y a la que se refiere su nombre.

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Aunque la prensa ha informado de que los participantes en la marcha ciclista mencionada se han visto afectados por una «reacción alérgica», no es así. Los pelos urticantes de estas orugas contienen una toxina (la Thaumatopina) que posee un efecto muy irritante por su capacidad de producir liberación de histamina. Las consecuencias son muy similares a las de una reacción alérgica (en las cuales también juega un papel destacado la histamina), principalmente en forma de irritación cutánea altamente pruriginosa (es decir, con mucho picor), pero se trata de un efecto tóxico, es decir, que afecta a cualquier persona que se exponga a su alcance. Y para exponerse a esos pelos urticantes no es necesario el contacto físico directo con el gusano: sus pelos se desprenden y flotan en el aire, pudiendo llegar de esta forma a contactar con la piel o las mucosas (la conjuntiva ocular, los labios) de personas o animales.

Casi 300 personas afectadas en una misma excursión son muchas personas. Si hubiera sido un problema alérgico, se habrían afectado muchas menos. Por suerte, todos ellos han respondido al tratamiento sintomático, que tampoco difiere significativamente del que que puede usarse en algunos cuadros alérgicos.

Pero ha sido, obviamente, un episodio muy desafortunado. Como consecuencia del mismo, muy probablemente el Ayuntamiento de Los Palacios y Villafranca adoptará precauciones el año próximo para evitar un incidente tan desagradable. Probablemente buscará la forma de erradicar la plaga de orugas, de forma total o parcial, o se modificará el itinerario de la marcha. Independientemente de lo cual, los excursionistas que gusten de pasear por bosques de pinos (muy especialmente), abetos o cedros, deben tener presente que, en estas fechas (finales de febrero y principios de marzo), esta oruga puede darles un disgusto.

Como bien pueden atestiguar los ciclistas del Parque de la Corchuela.