Experto Universitario en Abordaje de las Enfermedades Alérgicas en Atención Primaria

El Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Málaga, junto con la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), han programado para el próximo curso 2015-2016, dentro de la oferta de titulaciones de posgrado de esta última, un Curso de Experto Universitario en el Abordaje de las Enfermedades Alérgicas en Atención Primaria, en el que los alergólogos de Alergia y Asma Andalucía participamos como profesores.

Diseñado para su impartición por la modalidad de docencia a distancia (online), tiene una carga lectiva total de 25 créditos ECTS. Antes de seguir, entonces, nos gustaría detenernos brevemente a analizar en qué consisten los llamados créditos ECTS, utilizando para ello la explicación que ofrece el Área de Formación y Docencia del Colegio Oficial de Médicos de Málaga en su blog «Cuaderno de Galenos»:

Con la implantación del llamado “Plan Bolonia” en las universidades españolas, ha cambiado radicalmente la forma de medir los estudios superiores.

Antes, los créditos universitarios medían la duración de las clases impartidas por el profesor en cada asignatura. Cada uno de ellos equivalía a diez horas lectivas. Si un curso universitario tenía una duración de 30 horas lectivas, ello equivalía a 3 créditos. Así de simple. Pero eso ya se ha terminado.
 
Los créditos ECTS responden a las siglas de “European Credit Transfer System”, y expresan un auténtico cambio en la metodología de la educación superior europea. Estos nuevos créditos europeos no valoran el tiempo que el profesor ha dedicado a impartir la materia, sino que se refieren al tiempo que se estima que el alumno ha tenido que invertir para adquirir las competencias del programa de estudios. Cada uno representa entre 25 y 30 horas de aprendizaje. Incluye no sólo la asistencia al aula, sino también la dedicación al estudio, la realización de seminarios, resolución de ejercicios, etc. Como puede verse, hemos cambiado de modelo, pasando de la “docencia por enseñanza” (basada en la recepción de conocimientos, y asumiendo que tal recepción de conocimientos era proporcional al número de horas lectivas impartidas) a la “docencia por aprendizaje” (planteada sobre el desarrollo de competencias).
Así pues, si cada crédito universitario de los antiguos equivalía a una duración de 10 horas lectivas, cada crédito ECTS de los actuales representa entre 25 y 30 horas de aprendizaje.
Adaptar nuestro sistema de medición de los estudios superiores a los mismos criterios seguidos en Europa es la única forma de garantizar que en toda la Unión se utilizan criterios comunes, lo cual facilita la movilidad de los estudiantes por todas las universidades europeas y facilita el acceso a mercados de trabajo de otros países europeos en condiciones igualitarias.
El programa académico del curso que nos ocupa se divide en tres grandes bloques, llamados Módulos, cada uno de los cuales abarca de 5 a 9 temas:
Módulo I. ASPECTOS GENERALES DE LAS ENFERMEDADES ALÉRGICAS.
Módulo II. ASPECTOS ESPECÍFICOS DE LAS ENFERMEDADES ALÉRGICAS.
Módulo III. TRATAMIENTO Y ABORDAJE INTEGRAL DE LAS ENFERMEDADES ALÉRGICAS.

Con este contenido, se pretende proporcionar a los alumnos del curso un conocimiento suficiente sobre las enfermedades alérgicas para su adecuado manejo, en un contexto en que todavía hoy la formación de pregrado en estas patologías no siempre es tan completa como sería deseable, y en que la formación en estas enfermedades de los especialistas diferentes de los alergólogos durante el periodo de residencia suele enfocarse, en el mejor de los casos, de un modo parcial, atendiendo de forma prioritaria a los órganos o aparatos en los que se manifiestan los síntomas, con frecuencia sin el deseable enfoque integral que da respuesta a la realidad del enfermo.

Como objetivos específicos, se persigue orientar a los alumnos en el desarrollo de la capacidad para identificar las enfermedades alérgicas, poner en marcha el proceso para llegar a su adecuado diagnóstico con un correcto y eficiente uso de los métodos disponibles, y proporcionar conocimientos para su manejo desde un punto de vista integral, facilitando la evitación de los alérgenos, una vez identificados éstos, con la menor merma posible de la calidad de vida de los enfermos, y conociendo los tratamientos indicados en cada uno de los cuadros, para poder proporcionárselos a su paciente o, en su caso, solicitar cuando proceda la intervención del especialista en alergología mediante una adecuada coordinación interniveles que implique no perder la continuidad de la asistencia.

¿Tiene, realmente, sentido formar a médicos de atención primaria como expertos en el manejo de las enfermedades alérgicas en este nivel asistencial?: Nuestra opinión ha quedado plasmada en entradas previas de este blog, como la llamada «Todos los días deberían ser el Día del Médico de Familia«, o la de ayer mismo, titulada «La importancia de la percepción de la inmunoterapia específica por el médico de atención primaria«.  Como decíamos en esas entradas, el médico de atención primaria suele ser quien inicialmente tiene conocimiento de los síntomas que afectan al enfermo y quien decide si su paciente alérgico puede beneficiarse de un estudio o tratamiento a cargo del especialista. Además, gracias a su capacidad para resolver la gran mayoría de problemas de salud que se le consultan, suele gozar de la confianza de sus pacientes, por lo que su criterio, en éste como en otros tantos temas, suele constituirse en una poderosa influencia para la aceptación de tratamientos y la adherencia a los mismos. La enorme dotación y capacitación técnica del especialista hospitalario no puede sustituir (ni prescindir de) la figura del médico de familia que conoce la trayectoria vital del enfermo y es capaz de interpretar los síntomas en el contexto de la misma; el médico de familia que recaba la información generada por los demás especialistas, que pone en relación las conclusiones de unos y otros, sintetiza y destaca lo importante descartando lo superfluo o irrelevante; el médico de familia que se mantiene al tanto de la realidad familiar, laboral y social de su paciente, y que puede detectar de qué manera influyen en sus padecimientos o se resienten por éstos; el médico que se ha ganado la confianza de su paciente y puede evitarle peregrinajes innecesarios por consultas diversas, o ahorrarle el sometimiento a pruebas injustificadas que pueden resultar incómodas, o cruentas, o incluso nocivas; el médico que resuelve un gran número de problemas y aconseja, con buen criterio, a quién consultar para resolver el resto; el médico que conserva los datos relevantes de cada actuación sanitaria a que su paciente se ha visto expuesto en el pasado, y que es capaz de condensarlos en un informe que el enfermo pueda esgrimir ante terceros cuando sea necesario, para que en todos los casos los objetivos estén claros y los antecedentes importantes siempre salgan a colación.

Nuestro objetivo es ayudar a este médico de familia a conseguir la excelencia en el cumplimiento de su función cuando el problema de salud que afecta a su paciente está relacionado con la patología alérgica.

Si quieres conocer los detalles del curso, pulsa sobre la imagen:

posgradoUNIAcommalaga

La importancia de la percepción de la inmunoterapia específica por el médico de atención primaria

Diversos ensayos clínicos y meta-análisis han demostrado de forma convincente que la inmunoterapia alérgeno-específica es un tratamiento eficaz para reducir los síntomas y el consumo de fármacos en la alergia respiratoria, con la consecuente mejora de la calidad de vida del enfermo. Pero, además, hay evidencia de que la inmunoterapia alérgeno-específica es un recurso terapéutico que, en casos seleccionados, puede modificar la historia natural de la enfermedad alérgica, por ejemplo previniendo el establecimiento de asma en pacientes con rinitis alérgica.

Sin embargo, de poco (o de nada) serviría que los especialistas hospitalarios estuviesen convencidos de estas ventajas y actuaran en consecuencia, si tal convicción no fuese compartida por los facultativos de atención primaria. El médico de atención primaria suele ser quien inicialmente tiene conocimiento de los síntomas que afectan al enfermo y quien decide si su paciente alérgico puede beneficiarse de un estudio o tratamiento a cargo del especialista. Además, gracias a su capacidad para resolver la gran mayoría de problemas de salud que se le consultan, suele gozar de la confianza de sus pacientes, por lo que su criterio, en éste como en otros tantos temas, suele constituirse en una poderosa influencia para la aceptación de tratamientos y la adherencia a los mismos.

En el último número de la revista Clinical and Molecular Allergy se ha publicado un estudio realizado por autores italianos que explora, precisamente, la opinión que tienen los pediatras de atención primaria de su entorno sobre la inmunoterapia alérgeno-específica. El trabajo se llama, precisamente, «The perception of allergen-specific immunotherapy among pediatricians in the primary care setting» («La percepción de la inmunoterapia alérgeno-específica entre pediatras de atención primaria«), y se basa en la realización de una encuesta a 180 pediatras de atención primaria elegidos de forma aleatoria entre todos los del país. Como ya hemos referido en alguna ocasión anterior, las encuestas, cuando están bien diseñadas, pueden ser un instrumento muy adecuado para conocer la realidad social. En este caso, los autores encuentran que  los pediatras que respondieron (140) tenían un conocimiento satisfactorio de las características de este recurso terapéutico, de sus objetivos y sus límites. Además, la prescripción llevada a cabo por otros especialistas era, en su gran mayoría (78 %), bien recibida y aceptada (algo que, insistimos, en nuestra opinión puede resultar crucial de cara a la adherencia terapéutica del paciente, especialmente teniendo en cuenta que son tratamientos largos). A pesar de ello, casi la totalidad de los pediatras (90 %) expresaron su percepción de que un mayor esfuerzo divulgativo sobre las características de la inmunoterapia alérgeno-específica podría merecer la pena, pues pensaban que tanto sus propios conocimientos como la percepción que de la misma tenían sus pacientes podían mejorar sustancialmente.

Son resultados interesantes. ¿Serían similares, si la encuesta se llevara a cabo en nuestro país? ¿Y si los destinatarios de la misma fuesen médicos de familia que tratan pacientes adultos?

 La imagen alegórica con que finalizamos esta entrada es otra excelente ilustración de Norman Rockwell, que muestra la cercanía del pediatra de atención primaria con su paciente:

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