Johan Cruyff: «El fútbol me lo ha dado todo. El tabaco casi me lo quita».

El pasado jueves 24 de marzo falleció, a la edad de 68 años, Johan Cruyff.

Hendrik Johannes Cruijff, conocido internacionalmente como Johan Cruyff, fue un jugador y entrenador de fútbol neerlandés. Es considerado por la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol (IFFHS, por sus siglas en inglés) el mejor jugador de Europa y el segundo mejor jugador del siglo XX, después de Pelé.  Conocido con múltiples apodos, como «el Holandés Volador» y «el Mago», Cruyff fue el más famoso exponente de la filosofía de fútbol conocida como «fútbol total», un sistema de juego en el que un jugador que se mueve fuera de su posición es sustituido por un compañero de equipo, lo que permite que el conjunto conserve su estructura táctica: de esa forma, ningún jugador tiene un papel fijo asignado, con lo cual cualquiera puede, sucesivamente, jugar en las diversas posiciones del equipo… salvo en la de portero, lógicamente.

Nosotros, por nuestra parte, siempre recordaremos a Cruyff por su implicación en la lucha contra el tabaco. En 1991, poco después de haber sufrido un infarto por el que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente, Cruyff, que entonces ejercía como entrenador del Fútbol Club Barcelona, prestó su imagen para una campaña de la Consejería de Salud del Gobierno de Cataluña en contra del tabaco. «Soy Johan Cruyff. En mi vida he tenido dos grandes vicios: fumar y jugar al fútbol. El fútbol me lo ha dado todo en la vida; en cambio, fumar, casi me lo quita», decía quien había sido un fumador compulsivo, mientras daba una patada a un paquete de cigarrillos.

«Fumaar mata» era el lema de esa campaña. «No fumo porque me dijeron que si seguía fumando me moriría», afirmó él entonces. Y aunque ha sido un cáncer de pulmón la causa de su muerte, es obvio que dejar de fumar en aquel momento le permitió ganar un cuarto de siglo.

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Calor sin precedentes y fenómenos meteorológicos extremos

Hoy, miércoles 23 de marzo, se celebra el Día Meteorológico Mundial, con el lema «Más cálido, más seco, más húmedo. Afrontemos el futuro«. Con motivo del mismo, el pasado lunes la Organización Meteorológica Mundial (OMM), dependiente de la  Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo pública su «Declaración sobre el estado del clima mundial en 2015».

Según esta organización, el clima del año pasado en el planeta fue inaudito porque estuvo marcado por «temperaturas máximas sin precedentes, olas de calor intensas, un total extraordinario de precipitaciones, sequías devastadoras y una actividad excepcional de los ciclones tropicales».

Es obvio, entonces, que las emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero están determinando un ritmo alarmante de cambio climático. En la actualidad, la temperatura de la Tierra es 1ºC más alta que a comienzos del siglo XX, y estamos a mitad de camino del umbral crítico de 2ºC. Por ello, es fundamental, en opinión de los expertos de la OMM, poner en marcha medidas de mitigación y de adaptación al cambio climático con inversiones en sistemas de alertas tempranas de desastres y servicios climáticos, como las herramientas de gestión de las sequías, las crecidas y los avisos de olas de calor y de riesgos para la salud.

El año más cálido desde que existen registros, con graves sequías en diversos puntos del planeta, contó, además, con muchos casos de precipitaciones extremas en los que los totales de 24 horas superaron la media mensual habitual.

Por otra parte, aunque en términos globales el número de tormentas tropicales, huracanes, ciclones y tifones del año pasado se acercó a la media, se registraron algunos fenómenos poco comunes, comportándose varios de ellos de un modo atípico en términos de potencia y devastación causada.

Y la cosa no queda ahí: en lo que llevamos de año, enero y febrero de 2016 han sido los más cálidos en el registro histórico.

Por todo lo anterior es fundamental, en opinión de los expertos de la OMM, poner en marcha medidas de mitigación y de adaptación al cambio climático con inversiones en sistemas de alertas tempranas de desastres y servicios climáticos, como las herramientas de gestión de las sequías, las crecidas y los avisos de olas de calor y de riesgos para la salud. Y, sobre todo, los dirigentes de los diversos países del mundo deberían firmar y aplicar el Acuerdo de París sobre el cambio climático para disminuir las emisiones nocivas antes de que se alcance un punto irreversible.

«Más cálido, más seco, más húmedo»: mezclar más seco y más húmedo en el mismo lema para referirse al clima de nuestro futuro podría parecer una contradicción, si no fuera porque su comportamiento errático en diversas zonas del planeta llega a hacerlo creíble… y la contradicción es que no reaccionemos para evitarlo.

  Si quieres acceder a la versión en español de la nueva página web de la OMM, estrenada también hoy con motivo del Día Meteorológico Mundial, pulsa sobre la imagen:

Calido y seco