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La alergia en el examen MIR de este año

El pasado sábado se celebró el examen MIR en su convocatoria correspondiente a este año.

Ya hemos hablado del MIR en alguna entrada anterior de este blog. Es el examen que hacen los médicos para optar a una especialidad: una prueba selectiva y de carácter objetivo en función de cuyo resultado los candidatos que superan un nivel mínimo son ordenados para elegir posteriormente las plazas disponibles por orden de puntuación.

MIR

Se trata de un examen tipo test, en el cual cada pregunta presenta 5 respuestas posibles, de las cuales sólo una es correcta. Y suele abarcar las más diversas ramas de la medicina, desde aspectos relacionados con la ética de la relación médico-paciente hasta detalles sobre técnicas quirúrgicas sofisticadas.

Por supuesto, incluye algunas preguntas sobre alergia.

Así que hoy hemos traído las preguntas sobre alergia que hemos encontrado en el examen MIR de este año, para analizarlas y comentarlas. Pero… ¿qué interés puede tener eso para nuestros lectores que no son médicos? Sigue leyendo: nos va a permitir repasar algunos conceptos que abordamos en el pasado, e introducir algún otro nuevo.

Las preguntas son tres:

1.- La primera pregunta versa sobre los mecanismos inmunológicos implicados en la alergia:

MIR2015-02

En las reacciones de hipersensibilidad mediada por IgE, el reconocimiento de un alérgeno por la IgE desencadena complejas reacciones inmunitarias, entre las que pueden destacarse, por ejemplo, la desgranulación de los mastocitos, que liberan de su interior sustancias como la histamina, o la intervención de los eosinófilos en la respuesta inflamatoria. La primera respuesta, como puede verse, es correcta.

Tanto los mastocitos como los eosinófilos son células, es decir, «elementos celulares». Junto a ellos, intervienen otros, como los basófilos de la sangre, en la reacción inflamatoria que se desencadena; la segunda respuesta, por tanto, es falsa.

Las reacciones de citotoxicidad mediadas por anticuerpos son características del mecanismo desencadenado por la implicación de otros anticuerpos, como la IgG o la IgM, y no «juegan un papel fundamental» cuando el anticuerpo implicado es de tipo IgE: la tercera respuesta, por tanto, también es incorrecta.

Como queda patente en su entrada en la Alergopedia, la atopia es la predisposición de base genética para la formación de IgE específica para alérgenos diversos, y, entre otras cosas, se caracteriza por un aumento de los niveles de IgE sérica total, la cual está implicada en las manifestaciones clínicas de esta condición: la cuarta respuesta, por tanto, es también incorrecta.

Finalmente, la última respuesta hace referencia al receptor de la IgE, que es el elemento de la membrana celular de las células como los mastocitos, eosinófilos y basófilos, que reconocen a la IgE y se unen a ella: sí tiene, por tanto, un papel fundamental en este tipo de reacciones, por lo que podemos descartar esta última respuesta.

Nos quedamos, entonces, con la primera respuesta:

En las reacciones de hipersensibilidad mediada por IgE juegan un papel importante los eosinófilos y los mastocitos.

2.- La segunda pregunta versa sobre el diagnóstico del asma:

MIR2015-01

El asma es una enfermedad respiratoria crónica que se caracteriza por obstrucción de las vías respiratorias bajas (bronquios), la cual tiene características inflamatorias (se debe a una reacción inflamatoria) y es típicamente reversible, ya sea de forma parcial o total. La constatación de la obstrucción reversible del flujo aéreo es precisamente lo que permite confirmar el diagnóstico, y para la medición del flujo aéreo se usa la espirometría.

La primera respuesta, por tanto, es correcta.

Sin embargo, la presencia de unas pruebas cutáneas alérgicas positivas o la presencia de IgE específica en sangre frente a un aeroalérgeno indican que hay sensibilización frente a un alérgeno, pero eso no confirma un diagnóstico de asma: hay personas que están sensibilizadas a un alérgeno (lo cual se puede poner de manifiesto de las formas descritas) y no padecen asma; y, por el contrario, hay personas que padecen asma y no se constata en ellas sensibilización a ningún alérgeno (se trataría, entonces, de lo que llamamos asma intrínseca). Las respuestas segunda y quinta, por tanto, son falsas.

Un incremento del número de eosinófilos en el esputo (Respuesta nº 3) sí suele estar presente, pero también suele aparecer en otras enfermedades diferentes del asma, por lo que tampoco nos sirve para confirmar el diagnóstico.

La elevación del óxido nítrico en el aire espirado (Respuesta nº 4) es un marcador de inflamación: por tanto, además de en el asma, también ocurre en otras enfermedades en las que hay inflamación pulmonar, y en el caso concreto del asma disminuye cuando la inflamación está controlada. Así pues, tampoco nos sirve para confirmar el diagnóstico,  aunque pueda resultar útil en el seguimiento clínico, para constatar cuándo disminuye la inflamación.

Nos quedamos, por tanto, con la primera respuesta:

En un paciente con síntomas de asma, la confirmación diagnóstica de la enfermedad se efectuará mediante la constatación de una obstrucción reversible del flujo aéreo en la espirometría.

3.- La tercera pregunta versa sobre las complicaciones cutáneas de la enfermedad celíaca:

MIR2015-03

La dermatitis herpetiforme se considera la manifestación cutánea de la enfermedad celíaca o celiaquía. Todos los pacientes con dermatitis herpetiforme tienen hipersensiblidad al gluten, y la enfermedad se cura con una dieta exenta de gluten. Sin embargo, respecto al resto de enfermedades cutáneas citadas en las restantes respuestas (la dermatitis atópica, el moluscum contagioso, el granuloma anular o la rosácea) no se ha encontrado ninguna asociación con la enfermedad celíaca.

Así pues, la dermatitis herpetiforme es una enfermedad cutánea asociada con la celiaquía.

No es lo mismo alergia a las proteínas de la leche que intolerancia a la lactosa

Los hermanos Ángel y Francisco Javier Rodríguez Idígoras son dos humoristas gráficos malagueños que firman como Idígoras y Pachi, y que actualmente publican su obra en los diarios El Mundo y Sur. La semana pasada, ambos fueron galardonados por la Asociación de la Prensa de Málaga con la Medalla de Honor al Periodista, que recogieron el pasado 21 de enero.

Apenas un par de días después,  la actual Presidenta de la Junta de Andalucía anunciaba su decisión de adelantar las elecciones autonómicas al próximo 22 de marzo.

Ambos acontecimientos, sucedidos en tan corto espacio de tiempo, nos brindan un pretexto para rescatar el chiste de Pachi publicado en el diario Sur el 7 de abril de 2011 , y para retomar algunos conceptos sobre alergia e intolerancia alimentaria.

Alergia alimentaria Pachi 070411

En este chiste, el personaje ubicado a la derecha en la primera viñeta se refiere alérgico a la lactosa. Sin embargo, aunque sí existe la alergia a la leche de vaca, la «alergia a la lactosa» no existe como tal: las proteínas de la leche de vaca son las que pueden producir alergia, mientras que la lactosa, que es un hidrato de carbono (un azúcar) presente en la leche, puede dar lugar a intolerancia.

No debe confundirse, por tanto, la alergia a las proteínas de la leche de vaca con la intolerancia a la lactosa.

El sistema inmunitario de las personas que son alérgicas a la leche de vaca reacciona de forma anómala frente a una o más de las proteínas presentes en la leche.
La intolerancia a lactosa, por su parte, es una afectación del aparato digestivo con imposibilidad para digerir adecuadamente la lactosa (que es, como hemos señalado, un azúcar presente en la leche) debido a una deficiencia de la enzima llamada lactasa, la cual, en condiciones normales, se encarga de descomponerla para que pueda ser adecuadamente absorbida. Sus síntomas son variables, pero pueden incluir dolor abdominal, diarrea, distensión de abdomen y/o flatulencia.
Aunque ambas enfermedades se producen por mecanismos completamente diferentes, en ambos casos la abstinencia de leche y derivados (productos lácteos) evita los síntomas. No obstante, en el caso de la alergia, por la implicación del sistema inmunitario los síntomas aparecen rápidamente tras la ingesta (hablamos de hipersensibilidad inmediata): lo habitual es que lo hagan en cuestión de minutos, aunque a veces pueden tardar algunas horas en aparecer. Pueden afectar a muy diversos órganos del cuerpo: la piel, las vías respiratorias, el propio aparato digestivo, … En los casos más graves puede dar lugar a la llamada reacción anafiláctica, de la cual ya hemos hablado en otras entradas de este blog. En el caso de la intolerancia a la lactosa, por su parte, al no estar implicado el sistema inmunitario los síntomas suelen estar limitados al aparato digestivo (salvo en los casos extremos, en los que a largo plazo puede aparecer malnutrición con pérdida de peso).