Todas las entradas de: José Luis de la Fuente

Los estudiantes tratados con inmunoterapia pierden menos horas de clase

Como ya comentamos en alguna entrada previa, la semana pasada se celebró en Copenhague el Congreso de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica. Entre los múltiples temas que allí se comentaron, se expusieron los resultados del estudio «Energy» (elaborado por Stallergenes Ibérica), los cuales ya eran conocidos por los alergólogos españoles, pues se habían presentado en el Simposio Internacional de Alergia a Himenópteros de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), que se celebró en octubre de 2013 en Granada.

Dicho estudio, cuyos resultados la prensa generalista está divulgando como si fueran algo absolutamente novedoso, constata que el impacto de la alergia respiratoria sobre la actividad académica y laboral es mayor en los pacientes no tratados con inmunoterapia: es decir, que los estudiantes o trabajadores con alergia respiratoria que se tratan con inmunoterapia son los que menos ven afectado su rendimiento (académico o laboral, respectivamente) como consecuencia de la enfermedad.

La inmunoterapia con alérgenos, coloquialmente conocida como «vacuna de la alergia«, es el tratamiento consistente en administrar a la persona alérgica dosis progresivamente crecientes de un extracto que contiene el alérgeno problema hasta que se alcanza una dosis que induce tolerancia en el enfermo, consiguiéndose con ello mejorar o incluso evitar los síntomas en una posterior exposición.

Aunque la vía de administración tradicional de la inmunoterapia es la subcutánea, en los últimos años se ha demostrado la utilidad de la vía sublingual, y más recientemente se han comercializado algunos extractos de pólenes de gramíneas en forma de comprimidos orales.

El estudio «Energy» es un estudio observacional, multicéntrico y transversal para el que se reclutaron 683 pacientes adultos con rinitis alérgica moderada o grave a polen o ácaros. De ellos, el 80 % tenían un trabajo remunerado, el 20 % eran estudiantes, y, además de la rinitis, el 48 % tenía asma y el 65 % conjuntivitis.

Para evaluar el impacto de la rinitis alérgica en la calidad de vida los investigadores utilizaron el cuestionario «ESPRINT-15″, mientras que para valorar el impacto de la enfermedad sobre el rendimiento académico y la productividad laboral emplearon el cuestionario llamado «WPAI+CIQ:AS» (nombre que corresponde a las siglas de «Work Productivity and Activity Impairment Questionnaire plus Classroom Impairment Questions: Allergy-Specific»).

El análisis realizado demostró que, de los factores medidos, recibir inmunoterapia fue el que más positivamente influyó en la productividad laboral y en el rendimiento escolar, ofreciendo menor absentismo laboral y tiempo de clase perdido y mejorando la capacidad de realizar otras actividades habituales.

Ya sabíamos que, aunque el tratamiento farmacológico es útil para controlar los síntomas, la inmunoterapia es el único tratamiento capaz de alterar el curso natural de la enfermedad alérgica, motivo por el cual, cuando está indicada, su introducción debe ser precoz. Por ello, la constatación de los datos arriba referidos no supone ninguna sorpresa, pero es una prueba más a favor de la utilidad de la inmunoterapia como tratamiento eficaz en la alergia respiratoria.

Estudio

 

Unas veces se gana, y otras se pierde (o… un anuncio desafortunado)

Incluso a quienes, en general, el fútbol no nos suscita pasiones vehementes, un campeonato como el Mundial nos puede resultar estimulante. Identificarnos con el equipo que representa al país propio, compartir  la expectación, emocionarnos con las ocasiones propicias, dejarnos llevar por la euforia si el resultado es favorable… es fácil cuando en el ambiente hay disposición para ello.

De forma equiparable, sentirnos decepcionados cuando el resultado es desfavorable es igualmente fácil. Es una lástima que España no pueda pasar a la siguiente fase. Habría sido divertido ser espectadores de un acúmulo de éxitos sucesivos que terminara, como en otras ocasiones, en una merecida victoria final. Pero, esta vez, no ha podido ser.

Una veces se gana, y otras se pierde. No siempre se puede ganar: eso es algo que ocurre no sólo con el deporte, sino con casi todo en la vida. Ser ganador o perdedor son situaciones coyunturales, referidas a empeños o intentos concretos, y no es una condición intrínseca de las personas o de los equipos.

Hay un anuncio reciente de una marca de pañuelos de papel que incide en el hecho evidente de que a nadie le gusta perder; pero, menos aún, que se le considere un perdedor.

Kleenex es una marca de pañuelos de papel tan conocida que ha llegado a ser identificada con el propio producto (fenómeno que en el ámbito jurídico se llama «vulgarización de la marca»). Pero, aunque la marca sea tan conocida que el consumidor pueda relacionar con la misma cualquier pañuelo de papel que encuentre en el mercado, no por ello dejará de hacer publicidad. Y el anuncio referido arriba, precisamente de esa marca, es un anuncio desafortunado; y también tramposo.

En él aparecen dibujados tres rostros humanos, idénticos salvo por el hecho de que cada uno de ellos presenta un gran círculo rojo en diferentes localizaciones, dependiendo de la cual se atribuye una cualidad al personaje.

BmWdM44IEAA2qDJ

Cuando el círculo está en el cuello, el personaje se señala como amante (lover), dando a entender que alguien quiso besarle el cuello con tal pasión que le dejó una marca.

Cuando el círculo está sobre un ojo, el personaje se señala como luchador (fighter), dando a entender que ese sujeto ha estado implicado en una riña violenta de la cual no ha salido incólume (y, curiosamente, en el contexto, a esa circunstancia no parece que se le atribuyan connotaciones negativas).

Por contraste, se entiende que la situación a evitar es la tercera, cuando el círculo rojo aparece sobre la nariz, insinuando una gran congestión nasal: a ese personaje se le atribuye la condición de perdedor (loser).

 En nuestra opinión, es, decíamos, un anuncio desafortunado. Y lo es por varios motivos.

En primer lugar, por atribuir una connotación más negativa al personaje de la nariz congestionada que al pendenciero.

En segundo lugar, porque, como adelantábamos arriba, ser ganador o perdedor no es una condición intrínseca de las personas: ¡a veces se gana, y a veces se pierde!

En tercer lugar, porque el hecho de padecer una enfermedad, como las que producen una congestión nasal (las rinitis de causa alérgica, por ejemplo, tan frecuentes), no puede, jamás, condicionar una valoración despectiva, o peyorativa, de quien la padece; y este anuncio parece proponer precisamente eso.

Y, finalmente, es un anuncio tramposo. Y lo es, porque el pañuelo de papel no es un remedio que solucione la congestión nasal. Cuando hay rinorrea abundante (es decir, mucha secreción nasal, de consistencia líquida, como ocurre, de nuevo, en la rinitis alérgica, en la que se habla de rinorrea acuosa por su aspecto similar al del agua), el pañuelo puede ser necesario, pero, desde luego, no elimina la congestión nasal: no conseguirá evitar el color rojo (por el contrario, su uso continuado puede terminar irritando la nariz y empeorar el aspecto enrojecido).

Hay, desde luego, tratamientos, y algunos muy eficaces, para mejorar la congestión nasal, pero el simple uso del pañuelo no está entre ellos.