Todas las entradas de: José Luis de la Fuente

¿Puede la plastilina contener gluten?

La plastilina es un material de plástico flexible, dúctil y maleable, compuesto de sales de calcio, vaselina y otros compuestos alifáticos, que puede presentarse con colores diversos.

Se comercializa comúnmente como juguete para los niños, cuya imaginación y habilidades manuales (motricidad fina en las manos) puede estimular, dadas las posibilidades creativas que ofrece. Tales posibilidades son múltiples, como lo demuestra el hecho de que la plastilina se ha utilizado para la creación de figuras y escenarios en el cine de animación en 3 dimensiones (Nick Park, por ejemplo, ganó dos Óscars con sendos cortometrajes de su serie «Wallace y Gromit«), o la existencia de un Museo de Historia (permanente) en la ciudad de Zamora de Hidalgo, Michoacán, México, con el nombre «Tu mundo en plastilina«.

Otro ejemplo, más cercano y accesible geográficamente en estas fechas, es la exposición «Plastihistoria de la Ciencia» en Antequera, una muestra que recoge, a través de 20 dioramas, la representación  de otras tantas escenas de la historia de la ciencia, que son, obviamente, escenas clave de la historia de la humanidad; momentos fundamentales que incluyen descubrimientos o inventos relevantes y a sus descubridores o inventores:  Arquímedes, Pitágoras, Leonado da Vinci o el descubrimiento de la pólvora, entre otros muchos. Lamentablemente, en este caso la exposición, a diferencia del museo mexicano mencionado, no es permanente, pero todavía puede visitarse hasta mañana día 6 de enero, en el centro cultural Santa Clara de Antequera:

plastihistoria2

Y precisamente porque mañana es 6 de enero, no será raro que muchos niños encuentren entre sus regalos algunos juegos de plastilina, por lo que nos ha parecido pertinente traer a colación la posibilidad de que la plastilina contenga gluten. ¿Qué pasa, en tal caso, si el receptor del regalo padece celiaquía?

Hay, en efecto, algunas marcas de plastilina que contienen gluten (si bien en cantidades muy pequeñas), porque incluyen, en su composición, harina de trigo. En septiembre de 2014, coincidiendo con el inicio del curso escolar, señalamos en este blog varias referencias que permiten conocer la composición de algunos de los útiles escolares, en función de la información proporcionada por las marcas fabricantes, algunas de las cuales también ofrecen plastilina. Puede resultar útil saber, por ejemplo, que (siempre según esa información proporcionada por el fabricante) la plastilina Alpino o la de la marca Pelikan no incluyen gluten.

No obstante, si el regalo ya está en casa (bien es sabido que los Reyes Magos, a pesar de ser magos, a veces pueden descuidar este tipo de detalles, especialmente cuando la carta la ha escrito alguna persona ajena a la familia  nuclear del niño), es importante, también, tener en cuenta que el gluten no atraviesa la piel. Por ello, el niño que ya tiene edad para jugar con plastilina (aunque a partir de los 18 meses de edad el niño ya puede tener curiosidad por moldear la plastilina sin sentir la necesidad imperiosa de llevársela a la boca, los fabricantes no suelen aconsejar el juego para niños menores de 24 meses, muy especialmente sin supervisión) puede ser informado de que el producto es tóxico o peligroso si se chupa o deglute (de hecho, lo es por diversos componentes, y no solamente en caso de niños celíacos por la posible presencia de gluten); que, por tanto, no debe, bajo ningún pretexto, comerla, y que debe recogerla meticulosamente y lavarse las manos con esmero, incluyendo los restos que puedan quedar bajo las uñas, cuando termine de jugar con ella (una información que, por otra parte, una vez asimilada, le vendrá muy bien si en el colegio o la guardería se le brinda la posibilidad de jugar con estos productos).

También es importante recordar que no hay ninguna prueba de que el gluten dañe las vellosidades intestinales si se inhala por vía respiratoria, por lo que tampoco esa eventualidad debería preocupar a los padres. Así que, ya véis: éste no es motivo para perderse la exposición «Plastihistoria de la Ciencia» de la que hablamos arriba.

Urticaria a frigore

La urticaria a frigore (urticaria por frío) es una urticaria crónica que se engloba dentro de las llamadas urticarias físicas, porque se desencadena como consecuencia de estímulos físicos: concretamente, el frío.

Hay quien se refiere a ella como «alergia al frío», aunque esa expresión no es correcta, pues el frío, al no tener entidad química o un sustrato material, no puede comportarse como un alérgeno. No se trata, por tanto, de una verdadera alergia, pero su manifestación en forma de urticaria y la aparente implicación en su génesis de elementos que también se activan en las reacciones alérgicas hacen que recuerde a un proceso de ese tipo.

El paciente presenta una clínica típica de urticaria, consistente en la aparición de habones (manchas rojas en la piel, sobreelevadas por encima del plano de la misma, con formas y tamaños variados, generalmente más claras en su centro y más coloridas en los bordes) acompañados de intenso picor. La característica de esta forma de urticaria es que se desencadena como consecuencia de la exposición al frío: puede ocurrir por contacto o inmersión en agua fría, o por contacto con objetos sólidos que estén fríos, o por tomas bebidas o alimentos fríos, o por una bajada importante de la temperatura ambiental, especialmente si se acompaña de viento, …  Aunque las manifestaciones cutáneas pueden aparecer directamente durante la exposición al frío, es todavía más frecuente que se inicien unos minutos después de haber cesado éste, durante el periodo de recalentamiento de la piel.

ice4-file0001947506557

El diagnóstico suele hacerse mediante la aplicación de un objeto frío en la piel del antebrazo. Generalmente se usa un cubito de hielo, pero tomando precauciones para no lesionar la piel: suele aplicarse cuando empieza a fundirse, y siempre envuelto (en tela o en plástico) para evitar el contacto directo con la piel. Se mantiene sobre la piel durante 5 minutos, y al cabo de unos 10 minutos tras su retirada, aparece el habón, que característicamente, suele tener una forma coincidente con la del cubito que se ha utilizado.

ice-file0001856376051

Los pacientes que padecen esta dolencia deben tener especial precaución durante los meses invernales. Entre las medidas que deben intentar poner en práctica están las siguientes:

– En los meses de invierno, deben salir a la calle muy abrigados (utilizar prendas de abrigo como bufanda, guantes, gorro con orejeras, …).

– En los meses cálidos, deben evitar exponerse a aparatos de aire acondicionado que estén expulsando aire a bajas temperaturas, así como evitar la proximidad de ventiladores de aspas.

– Deben evitar la ingestión de bebidas o alimentos muy fríos.

– Deben evitar el agua fría en la ducha.

– Deben evitar la inmersión súbita en agua fría, en piscinas, lagos o en el mar. Se han descrito incluso casos de ahogamiento por inmersión súbita o prolongada, al producirse un cuadro de bajada de tensión y pérdida de conocimiento similar a una anafilaxia. Generalmente, cuando el agua está por encima de  25 grados de temperatura, no suele dar problemas, pero es recomendable no zambullirse hasta haber comprobado, metiendo primero un miembro durante 5 minutos y esperando después otros 10, que no se produce reacción.

– Y, por supuesto, como siempre que existe tratamiento farmacológico, si su médico se lo ha prescrito debe asegurarse de tomarlo con la pauta indicada.

ice3-file0001475085592