El alérgeno del mes: El polen de plátano de sombra

No es la primera vez que un paciente a quien diagnosticamos una alergia (respiratoria) a polen de plátano de sombra nos pregunta si puede seguir comiendo plátanos.

La respuesta es que sí, puede, y con total normalidad. Al margen del hecho de que ser alérgico a un polen no significa ser alérgico al fruto de la misma planta (como demuestra el hecho de que las personas alérgicas al polen de olivo generalmente pueden comer aceitunas sin problema), el plátano de sombra no produce plátanos, ni bananas.

El nombre científico del plátano de sombra es Platanus hispanica, un árbol de la familia de las platanáceas que crece bien en zonas templadas, alcanza grandes alturas y es muy utilizado como árbol ornamental en parques y jardines, debido a que reúne algunas características que representan, sin duda, ventajas: por un lado, es muy longevo y resiste muy bien la contaminación de las ciudades; por otro lado, soporta muy bien las podas; y, además, aunque es un árbol de hoja caduca, en sus ramas altas puede alcanzar gran frondosidad en verano, lo que hace que proporcione una sombra muy apreciada; de ahí su nombre: plátano de sombra (en realidad, se le conoce también con otros nombres, aunque menos habituales: platanera bravía, platanero, plátano, plátano de paseo o árbol del pica-pica, entre otros. También se le llama plátano de hojas de arce, por la similitud de la forma de su hoja (que puede verse en la fotografía) con la del arce.

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Su gran inconveniente es su potencial alergénico. Aunque tiene un corto periodo de floración, que se desarrolla generalmente entre principios de marzo y finales de abril, tiene una polinización explosiva, alcanzando niveles muy altos de polen en el aire en un corto periodo de tiempo. Realmente, se atribuye a su polen una capacidad alergénica moderada, pero, dado que es una especie muy frecuente en nuestros paisajes urbanos, la prevalencia de alergia a su polen es elevada. En Málaga y Granada (ciudad de Andalucía Oriental que alcanza las concentraciones más elevadas de este tipo de polen), por ejemplo, aproximadamente el 8 % de la población atópica está sensibilizada a este polen. En Jaén, por su parte, la prevalencia de positividad en test cutáneos entre los pacientes con polinosis es superior al 40 %, y en Madrid puede alcanzar el 50 %. Unas cifras muy altas, que sitúan a este polen entre los más frecuentemente condicionantes de alergias respiratorias en la población de nuestro entorno.

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