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¿Qué es la Agencia Europea de Medicamentos, y por qué la queremos en Málaga?

La Agencia Europea de Medicamentos (AEM) es un organismo de la Unión Europea que tiene como principal responsabilidad la protección y promoción de la salud pública y animal, mediante la evaluación y supervisión de los medicamentos de uso humano y veterinario.

La seguridad de los medicamentos es una de las características que la Agencia controla constantemente, sirviéndose para ello de una red de farmacovigilancia. La AEM adopta las medidas oportunas cuando los informes sobre efectos adversos del medicamento indican cambios en el equilibrio beneficio/riesgo de un medicamento.

La Agencia también participa activamente en la promoción de la innovación y la investigación en la industria farmacéutica: proporciona asesoramiento científico y asistencia a empresas farmacéuticas en la elaboración de protocolos con vistas al desarrollo de nuevos medicamentos, y publica directrices para controlar los requisitos de comprobación de la calidad, la seguridad y la eficacia.

Cunado un medicamento (de uso humano o veterinario) es aprobado por la Agencia, puede solicitar autorización para su comercialización en la Unión Europea, ya sea en uno o varios países (de forma descentralizada, mediante el procedimiento que recibe el nombre de autorización o procedimiento nacional) o, de forma centralizada, en todos ellos. La AEM es responsable de la evaluación científica de las solicitudes europeas de autorización de comercialización de medicamentos cuando se presentan por el procedimiento centralizado: cuando se utiliza el procedimiento centralizado, las empresas presentan a la AEM una única solicitud de autorización de comercialización.

Todos los medicamentos para uso humano y veterinario derivados de la biotecnología y otros procesos de alta tecnología deberán ser aprobados mediante el procedimiento centralizado. Lo mismo se aplica a todos los medicamentos de uso humano destinados al tratamiento del VIH/sida, cáncer, diabetes o enfermedades neurodegenerativas y para todos los medicamentos huérfanos destinados al tratamiento de enfermedades raras. Para aquellos medicamentos que no pertenezcan a una de las categorías arriba mencionadas, las empresas farmacéuticas podrán presentar a la AEM una solicitud de autorización por el procedimiento centralizado, siempre que el medicamento en cuestión suponga una innovación terapéutica, científica o técnica importante, o que resulte de interés en cualquier otro sentido para la salud humana o animal.

Actualmente, la Agencia Europea de Medicamentos, que se creó en 1985 y tiene en torno a 800 empleados, está ubicada en Londres. Como consecuencia de la decisión de abandonar la Unión Europea adoptada en referendum por el Reino Unido (Brexit) el pasado 23 de junio de 2016, resulta razonable buscar otra sede para la Agencia:  si finalmente el Reino Unido abandona la Unión Europea, no tiene sentido que instituciones de la Unión estén en su territorio.

Por ello, diversas ciudades se están postulando ya para acoger esta institución. Entre ellas, está Málaga.

Aunque el Gobierno central (en funciones), a través de declaraciones de la vicepresidenta en funciones, se manifestó a favor de que fuera Barcelona, Málaga reúne condiciones idóneas para ser la sede de la Agencia: Málaga (que, con más de medio millón de habitantes, es, desde la década de los ochenta, la ciudad española más poblada que no es capital autonómica y nunca ha sido sede de ninguna institución comunitaria) tiene instituciones adecuadas para acogerla, está excelentemente comunicada (por tierra, mar y aire), y, como declaró recientemente el Presidente del Colegio Oficial de Médicos de esta provincia, el alto nivel de sus profesionales sanitarios garantizaría con solvencia las necesidades que en este sentido la Agencia pudiera generar.

Es por eso que diversas instituciones relacionadas con la ciencia y la sanidad ya se han pronunciado en el sentido de apoyar al Ayuntamiento de Málaga en esta candidatura: el mencionado Colegio Oficial de Médicos de Málaga, el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Málaga y la Academia Malagueña de Ciencias.

La imagen con que cerramos esta entrada ha sido diseñada y divulgada por el Colegio de Médicos de Málaga, que se está mostrando activo en el apoyo a esta reivindicación, por asumir que conseguirlo supondría para Málaga «un enorme potencial de imagen, economía y conocimiento»:

AEM

Recomendaciones generales para personas con asma en verano

La Sociedad Madrileña de Neumología y Cirugía Torácica (Neumomadrid) ha elaborado y difundido una serie de recomendaciones para que las personas con problemas respiratorios disfruten este verano minimizando el riesgo de descompensación. Estas recomendaciones resultan de plena aplicación para las personas que padecen asma, la cual es una de las enfermedades respiratorias crónicas más prevalentes.

Comienzan recomendando evitar, en lo posible, las temperaturas extremas. Aconsejan evitar ambientes donde el aparato de aire acondicionado esté programado para conseguir temperaturas muy bajas (como 18ºC), y recomiendan también evitar cambios bruscos de temperatura (salir de golpe de establecimientos en cuyo interior se ha conseguido artificialmente un ambiente frío a la calle donde el calor es agobiante, o a la inversa).

Estos consejos son razonables, ya que sabemos que esos factores pueden facilitar la inflamación de la mucosa y la aparición de infecciones respiratorias. El frío, por ejemplo, disminuye la movilidad de los cilios, pequeñas vellosidades que recubren la mucosa nasal y que, en condiciones normales, contribuyen por medios mecánicos a expulsar los gérmenes. Además, el aire frío, por sí mismo, puede comportarse como un factor irritante para las vías aéreas de las personas con asma, produciendo una reacción bronquial que se manifieste con tos intensa y/o sensación de ahogo. El aire seco, por otra parte (y el aire acondicionado reseca el aireque respiramos), puede resultar también perjudicial para quienes padecen enfermedades pulmonares.

Si viajas a la montaña, los especialistas nos recuerdan que el oxígeno en el ambiente disminuye a medida que ascendemos alejándonos del nivel del mar, y eso puede notarse especialmente en niveles por encima de 3000 metros. Altitudes excesivas pueden condicionar problemas si la enfermedad respiratoria no está completamente compensada.

Utiliza preferiblemente ropa ligera, holgada y transpirable, para que el sudor no se acumule sobre la piel (por los problemas de termorregulación que eso puede acarrear), y, para hacer ejercicio, elige las horas de menos calor, como es a primera hora de la mañana o al atardecer.

Otro consejo especialmente destacable es no olvidar el tratamiento si nos desplazamos fuera de casa, y, por supuesto, no descuidar ni relajar la pauta de tratamiento prescrita durante el verano, pues ello puede hacer que, al volver a la rutina, el asma se descompense: éste es un fenómeno tan habitual que recibe el nombre de «pico de asma de septiembre», y ya le dedicamos una entrada en el pasado.

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