¿Debo vacunarme frente a la gripe si padezco una alergia respiratoria?

El término alergia respiratoria comprende una serie de cuadros clínicos que aparecen como respuesta de la reacción alérgica del individuo a sustancias presentes el el aire respirado (neumoalergenos), con sintomatología dependiente de la inflamación de las vías respiratorias (altas o bajas), y con posible afectación de otras mucosas como la conjuntiva ocular.  Incluye fundamentalmente la rinitis (con o sin conjuntivitis asociada) alérgica y el asma extrínseca, que pueden aparecer, en un paciente concreto, de forma independiente o bien conjuntamente (y, en este último caso, con predominio de una o de la otra).

Es un hecho conocido que las infecciones virales como la gripe pueden producir exacerbaciones o agravamientos a las personas que padecen enfermedades pulmonares crónicas. Por ese motivo, los distintos protocolos, guías de práctica clínica y recomendaciones de expertos recomiendan vacunar contra la gripe a las personas que padecen enfermedades pulmonares crónicas, precisamente para evitar o reducir ese riesgo de exacerbaciones o agravamientos. Entre tales enfermedades pulmonares crónicas en las que se aconseja la vacunación frente a la gripe, suele incluirse expresamente el asma bronquial. Esta recomendación resulta de aplicación independientemente de la edad de la persona asmática, pues tanto las Sociedades Científicas que agrupan a especialistas que tratan a personas adultas como las Sociedades Científicas de pediatría la consideran aplicable a la población que atienden.

A modo de ejemplo, dejamos a continuación la referencia a un Documento de Consenso elaborado en 2012 por el llamado Grupo de Estudio de la Gripe (una entidad sin ánimo de lucro formada por médicos de toda España de diferentes especialidades que tiene como objetivo el estudio de esta enfermedad), en colaboración con un grupo de 12 Sociedades Científicas españolas (entre las cuales está la SEPAR, Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) y el Consejo General de Enfermería:

Vacunación de los grupos de riesgo frente al virus de la gripe.

Ese es también el criterio establecido en el protocolo elaborado por el llamado Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (que es un órgano de coordinación de los servicios públicos de salud de las distintas Comunidades Autónomas), que establece taxativamente la conveniencia de que se vacunen, entre otras personas, tanto los niños/as (mayores de 6 meses) como los adultos que padezcan enfermedades crónicas pulmonares, incluyendo asma, como puede verse en la página web del Ministerio de Sanidad, por considerar que son personas con alto riesgo de sufrir complicaciones en caso de padecer la gripe. Además, este protocolo considera que también está indicada la vacuna para personas que conviven en el hogar, incluidos niños/as, con otras que pertenecen a ese grupo de alto riesgo previamente mencionado: es decir, quienes convivan con una persona asmática tienen también indicación de vacunarse, para evitar la poibilidad de que, si se contagian, puedan transmitir la enfermedad a su conviviente.

Y los pediatras, ¿qué opinan de ésto? Pues exactamente lo mismo: el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría recomienda, para la campaña 2014-2015, la vacunación de todos los niños a partir de los 6 meses y adolescentes que tengan una enfermedad respiratoria crónica como asma o hiperreactividad bronquial, por considerar que estas personas tienen un riesgo de agravamiento (crisis o empeoramiento) que puede disminuirse si están vacunados. Y también apoyan la vacunación de niños sanos, adolescentes sanos o adultos sanos que conviven con personas asmáticas, para evitar que ellos puedan contraer la gripe y contagiársela al enfermo crónico. Para estos expertos (como para los que han elaborado los protocolos generales antes referidos), la vacunación antigripal en estos pacientes y en sus contactos representa un beneficio evidente y constituye una oferta de salud incuestionable.

¿Qué pasa, entonces, con la rinitis o rinoconjuntivis crónica? Pues que, a diferencia de los casos anteriores, una posible exacerbación de la rinitis por causa de una infección viral como la gripe, si no hay asma o hiperreactividad bronquial asociada, podrá resultar muy molesta, pero no es previsible que constituya una situación grave. Por ello, en este caso no se considera necesaria la vacunación de forma preventiva. Puede argumentarse (y es cierto) que, si no se interviene para modificar su evolución natural, una persona con rinoconjunivitis alérgica podría terminar desarrollando también asma bronquial, pero mientras no exista asma no se considera que pueda incluirse en uno de los grupos de riesgo para quienes la vacunación está indicada.

Hasta aquí, entonces, nuestra recomendación, que coincide con la expuesta: si te han diagnosticado asma bronquial (o hiperreactividad bronquial), estás incluido/a en uno de los grupos de riesgo para quienes está indicada la vacuna frente a la gripe; y esa indicación es también extensiva a tus convivientes.

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Y sin embargo… (¡oh, caramba!) también encontramos datos contradictorios. Por un lado, la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA), un documento de consenso de expertos muy aceptado y utilizado en nuestro país, en su versión más reciente (2009)  afirma que la vacunación antigripal no ha mostrado eficacia en la prevención de exacerbaciones de asma. Y recientemente (este mismo año) el Departamento de Salud del Gobierno Vasco ha publicado un análisis de la literatura científica tras el cual llega a la conclusión de que la evidencia científica que existe sobre la efectividad de la vacuna antigripal para evitar la aparición de exacerbaciones y sus complicaciones en población pediátrica con asma «es de baja calidad y no es concluyente para la definición de su efectividad en dicha población». ¡Qué chasco!

¿Invalida esto último lo que hemos dicho antes? No, no lo invalida. Pero requiere una explicación que tiene complejidad suficiente como para ser merecedora de una entrada propia (que nos permitirá, además, abordar algunos conceptos relacionados con la llamada Medicina Basada en la Evidencia). Os emplazamos, entonces, si queréis acompañarnos, a la próxima semana para seguir hablando de este tema, que tiene gran relevancia.

Tu arroz, ¿con o sin arsénico? (¡Ah!, pero… ¿se puede elegir?).

Hoy se celebra el Día Mundial del Pan. En esta ocasión, la iniciativa partió, hace ya algunos años, de la Federación Internacional de Panaderos (que responde a las siglas UIB por su nombre en francés  Union Internationale de la Boulangerie), en colaboración con CIPAN (Confederación Interamericana de la Industria del Pan), organismos que agrupan a las asociaciones de panaderos de Europa y de Latinoamérica, quienes quisieron destacar precisamente este alimento en el contexto del Día Mundial de la Alimentación, que se conmemora el 16 de octubre desde que en 1979 fue proclamado por la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Diversos colectivos de pacientes celíacos han querido aprovechar este contexto para reivindicar su situación y sus circunstancias: «el pan, sin gluten», piden ellos (y no por capricho, sino porque su enfermedad así lo determina).

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Hablando de celíacos, estrenamos la semana con la noticia de que un grupo de investigadores vinculados a la Universidad Miguel Hernández de Elche habían detectado elevados niveles de arsénico en productos alimenticios elaborados a base de arroz.

El arsénico es un elemento químico de la tabla periódica cuyo símbolo es As. Pertenece al grupo de los metaloides, pues tiene propiedades intermedias entre los metales y los no metales. El arsénico es altamente tóxico para los organismos pluricelulares, y se ha utilizado frecuentemente en la fabricación de pesticidas, herbicidas o insecticidas (aunque en la actualidad se utiliza menos con estos fines).

El arroz, por su parte, es uno de los cereales que no contiene gluten, y con frecuencia se ofrecen productos elaborados a base de arroz o sus derivados como alternativa a otros cereales en la alimentación de las personas celíacas.

Por ello, no es de extrañar que las personas que padecen celiaquía se hayan interesado especialmente por la referida noticia, que ha creado una cierta alarma social, perfectamente congruente con la forma en que la información fue divulgada en origen. La Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), como representante de este colectivo, contactó con la Universidad Miguel Hernández para solicitar más datos sobre este asunto, y especialmente las referencias de los trabajos de investigación a los que se refería la noticia.

De esa forma, hemos sabido que el Grupo de Calidad y Seguridad Alimentaria de la Universidad Miguel Hernández de Elche lleva muchos años evaluando la relación entre arsénico y arroz. Recientemente han analizado la presencia de arsénico en harinas, pan, dulces, pastas, cervezas y leche elaborados con arroz y presentados en el mercado para ser consumidos por la población celíaca como alternativa a productos con gluten. Los resultados de sus análisis han sido publicados durante el último año en dos artículos (pulsando sobre el nombre del artículo se puede acceder a su texto completo en inglés, tal como se presenta en la versión online de la revista):

Munera-Picazo S, Burló F, Carbonell-Barrachina AA. “Arsenic speciation in rice-based food for adults with celiac disease”. Food Additives & Contaminants 2014, 31(8): 1358-1366.

Munera-Picazo S, Ramírez-Gandolfo A, Burló F, Carbonell-Barrachina AA. “Inorganic and total arsenic contents in rice-based foods for children with celiac disease”. Journal of Food Science 2014, 79(1): 122-128.

Se han medido las cantidades de arsénico total y de arsénico inorgánico, pues no todos los compuestos de arsénico son tóxicos, sino sólo estos últimos, por lo que los niveles de arsénico total no permiten realmente sacar conclusiones a este respecto si no se analiza específicamente la proporción de arsénico inorgánico.  De acuerdo con sus hallazgos, los investigadores han llegado a la conclusión de que una persona celíaca que consuma estos productos con asiduidad podría tener una ingesta diaria de arsénico inorgánico (únicamente vinculada a estos productos) de aproximadamente unos 0,45-0,46 µg/kg (microgramos por cada kilogramo de peso corporal) en el caso de adultos, o incluso mayores en el caso de niños hasta cinco años. Tales ingestas diarias estarían en niveles potencialmente peligrosos, pues en 2009 un panel de expertos de la European Food Safety Authority (EFSA) de la Unión Europea declaró que existen evidencias de que el rango de ingesta entre 0,3 y 8,0 µg/kg de peso corporal por día supone un riesgo de padecer cáncer de pulmón, piel y vejiga.

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Conscientes de la alarma que sus trabajos podían crear (y, de hecho, estaban creando) en la opinión pública si no se interpretaban correctamente, los autores del estudio han emitido un comunicado para aclarar algunos términos. En primer lugar, hay que destacar que la presencia de arsénico en el arroz no se debe a una contaminación durante su procesado, ni a un añadido voluntario, sino que, simplemente, puesto que el arsénico es un elemento químico natural, presente en la naturaleza, se encuentra presente, igualmente de forma natural, en el arroz: el arroz lo obtiene por absorción de la tierra y del agua. El arsénico aparece de forma natural en la corteza terrestre, pero en unas regiones abunda más que en otras, y su concentración también puede aumentar por el uso de plaguicidas que lo contengan. Éste es un hecho conocido desde hace tiempo, si bien no existe una regulación normativa en la industria alimentaria que obligue a limitar la cantidad de arsénico presente en este alimento, ni siquiera a informar sobre ella. Y precisamente a ésto es a lo que quieren contribuir estos investigadores con su trabajo:  “Se necesita una legislación por parte de las agencias de salud que delimite los niveles de arsénico que no hay que superar en los alimentos a base de arroz destinados a consumidores celíacos”. En realidad, mencionar expresamente en este ambito a los consumidores celíacos obedece únicamente al hecho de que en ellos se asume un consumo de arroz mayor que en la población no celíaca, pero tanto unos como otros se beneficiarían de esta regulación. Los investigadores recomiendan indicar el contenido de arsénico inorgánico y la variedad y origen del arroz en las etiquetas, pues, de los diversos tipos de arroz conocidos (¡¡40.000 tipos!!) algunos son más recomendables que otros (precisamente uno de los arroces con menos arsénico del mundo es el del Parque Nacional de Doñana, ya que en este entorno no se ha permitido el uso de plaguicidas y el arsénico no abunda allí de forma natural).

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En la actualidad, cada país europeo está tomando muestras de estos productos, analizándolos y remitiendo sus resultados a la ya mencionada EFSA para elaborar una base de datos lo suficientemente amplia como para poder tomar decisiones. La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) acaba de enviar el informe español, en el que han colaborado los investigadores de los estudios aludidos.

Y mientras esa regulación llega, ¿debemos privarnos de tomar arroz? No, en absoluto. El arroz es un alimento básico importante para muchas personas, y los niveles de arsénico detectados en él no alcanzan un nivel tan alto como para que sea necesario (ni siquiera recomendable) prescindir de él en la dieta. Sí es recomendable (pero no solamente por este motivo, sino también por muchos otros) intentar evitar una excesiva monotonía en la dieta, y procurar, dentro de lo posible, que la dieta sea variada y no excesivamente centrada en determinado producto concreto. Algo que, como siempre, a las personas alérgicas e intolerantes les resulta más difícil de conseguir que a quienes no lo son.

Por cierto, para que veáis que (permitidme utilizar dos frases hechas) no hay nada nuevo bajo el Sol y que en todas partes cuecen habas, os dejo un enlace a la información que proporciona, al respecto, la Food & Drug Administration de los Estados Unidos (la agencia gubernamental encargada allí de la regulación de los medicamentos y alimentos). Es un poco larga, pero está en español y resulta muy clarificadora… y tranquilizadora:

 Preguntas y respuestas: El arsénico en el arroz y los productos de arroz.