Una guía de medicamentos libres de látex

La alergia al látex ha llegado a reconocerse como un problema internacional de salud pública. La prevalencia de sensibilización al látex en la población general es menor del 1 %, pero existen diversos grupos de riesgo con una prevalencia significativamente mucho mayor, entre los cuales se encuentran las personas con historia de múltiples intervenciones quirúrgicas o técnicas médicas invasivas, como son los niños con espina bífida y anormalidades urogenitales: en tales grupos de riesgo la prevalencia puede llegar hasta el 65 %. La hipersensibilidad al látex más común está mediada por IgE y se puede manifestar como rinitis, urticaria, asma o incluso shock anafiláctico.

Algunas especialidades farmacéuticas pueden incluir látex en su composición, generalmente procedente de su material de acondicionamiento (se denomina material de acondicionamiento al material empleado para convertir un producto a granel en un producto terminado y listo para la administración al paciente, lo cual incluye su envase y etiquetado), como los tapones de los viales o las cánulas para administración de enemas. A pesar de ello, tanto en el entorno hospitalario como fuera del mismo, frecuentemente la información de contenido en látex de los medicamentos no está a disposición del médico en el momento de la prescripción, ni del personal de enfermería en el momento de la administración. Ello obliga a ser especialmente cuidadosos en la prescripción y administración de medicamentos en los pacientes con alergia conocida al látex.

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En 1997, la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos sugirió como medida de seguridad para los pacientes alérgicos la puesta en marcha de un etiquetado especial para los medicamentos en cuya composición o envase se incluyese látex natural o alguno de sus derivados. Sin embargo, por diversos motivos, esa iniciativa no ha llegado a concretarse, ni aquel país ni en el nuestro.

Conscientes de esa circunstancia, los facultativos del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Doctor Negrín de Las Palmas de Gran Canaria han elaborado una guía de especialidades farmacéuticas en las que han podido confirmar la ausencia de látex,  así como otra guía de especialidades farmacéuticas que sí pueden representar riesgo para los pacientes alérgicos al látex, y proponen alternativas terapéuticas seguras para algunas de estas  últimas.

Como ellos mismos destacan, la principal limitación de su trabajo es haber acotado la búsqueda a los medicamentos incluidos en la Guía Farmacoterapéutica de su propio hospital, hecho que puede restar validez externa al intentar exportarlo a otros centros, y que han intentado minimizar con la inclusión del código nacional de la especialidad como herramienta para detectar especialidades coincidentes. No obstante, puesto que se trata de un hospital de tercer nivel, el número de especialidades es elevado, y puede servir de referencia para otros centros y profesionales.

El trabajo acaba de publicarse en Farmacia Hospitalaria (órgano oficial de expresión científica de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria), y, puesto que está disponible en texto completo en internet, por su interés hemos querido traerlo a colación en este blog (pulsa sobre su título para acceder al artículo):

Medicamentos con látex y alternativas en guía farmacoterapéutica.

Dermatitis

El sufijo “–itis” procede del griego, y denota inflamación. Unido a una raíz léxica que remita a cualquier órgano o parte del cuerpo humano, indica inflamación de ese órgano o parte. Por ejemplo, una apendicitis es una inflamación del apéndice, una laringitis es una inflamación de la laringe, y una artritis es la inflamación de una articulación; aunque no siempre el significado resulta tan evidente: una blefaritis es una inflamación del borde libre de los párpados, y una glositis es una inflamación de la lengua.

Dermatitis, por tanto, es un término genérico que significa “inflamación de la piel”. No hace referencia a ninguna causa concreta: es, por tanto, un cajón de sastre que incluye procesos muy diversos, y de gravedad variable.
Puesto que tanto las causas como los patrones de la inflamación pueden ser muy variados, el término dermatitis suele ir acompañado por un adjetivo u otro complemento que proporcione más información, generalmente acerca de su origen o su mecanismo de producción: por ejemplo, dermatitis atópica (en personas con predisposición a padecer alergia) o dermatitis de contacto (que aparece por contacto con alguna sustancia química del exterior, que actúa también desencadenando un mecanismo alérgico o simplemente como irritante).
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La percepción popular tiende a considerar las dermatitis como patologías banales. Ciertamente, algunas sí lo son. Pero no todas.
Aunque lo habitual es que no impliquen riesgo vital, algunas dermatitis pueden ser tremendamente molestas y difíciles de controlar, e incluso condicionar una limitación muy relevante para la realización de actividades laborales o de otro tipo (domésticas, de ocio, etc.). Por otra parte, en alguna ocasión, una inflamación aguda (repentina) y extensa de la piel puede revestir una gravedad extrema: lo más frecuente son reacciones adversas a fármacos (generalmente de carácter alérgico), y para referirnos a estos casos suele preferirse el término toxicodermia, o toxicodermia medicamentosa (que, como puede verse, contiene una alusión explícita a su causa).