Medicamentos fotosensibilizantes: Un pictograma que ya no es obligatorio

Un pictograma es un símbolo gráfico que representa de forma esquemática una información concreta. Algunos de ellos son de inclusión obligatoria en el etiquetado de los medicamentos, para avisar a los consumidores de algunas de las características de los mismos.

Hace algunos meses, mencionábamos en este blog uno de esos pictogramas obligatorios, el que indica que un medicamento (generalmente por producir somnolencia o interferir con con la capacidad de reacción) puede interferir con la conducción de vehículos de motor (consiste en el dibujo de un coche incluido dentro del triángulo rojo indicativo de peligro).

Estos pictogramas obligatorios fueron recogidos en un  Real Decreto que se publicó en 2007, y que regulaba el procedimiento de autorización, registro y condiciones de dispensación de los medicamentos de uso humano fabricados industrialmente (Real Decreto 1345/2007). Entre los mismos, se incluía expresamente un pictograma que avisaba sobre los medicamentos que pueden producir fotosensibilidad. Se describía del siguiente modo:

Sobre fondo blanco, un triángulo equilátero rojo, con el vértice hacia arriba. En su interior y sobre fondo blanco, una nube blanca con el borde negro cubriendo parte del sol. Su tamaño se adaptará al del envase; en todo caso, el lado del triángulo no será inferior a 10 mm.

La leyenda «Fotosensibilidad: ver prospecto» se imprimirá sobre el mismo fondo blanco, en negrita y color negro. Se situará debajo o, en caso necesario, al lado del triángulo.

fotosensibilidad_pic

Sin embargo, unos años después, en otro Real Decreto publicado en 2013 (el Real Decreto 686/2013, elaborado precisamente para modificar algunos aspectos del anterior), se eliminaba el mencionado pictograma del grupo que se establecían como obligatorios: ignoramos el motivo por el cual precisamente ese pictograma dejó de considerarse obligatorio, pero desde ese momento (este segundo Real Decreto entró en vigor el 18 de septiembre de 2013) su incorporación al etiquetado de los medicamentos fotosensibilizantes no es obligatorio.

Por ello, es bueno conocerlo (y, de esa forma, si lo encontramos en el etiquetado de un medicamento sabremos interpretarlo: se refiere a su potencial fotosensibilizante) pero no debemos confiarnos: puesto que no es obligatorio, puede haber medicamentos fotosensibilizantes que sean fotosensibilizantes y, sin embargo, no lo lo lleven.

No es lo mismo un medicamento fotosensibilizante que un medicamento fotosensible.

Internet es una fuente inconmensurable de información, que abre posibilidades de adquisición de conocimientos que no podíamos ni sospechar hace unas décadas. No obstante, la posibilidad de acceder a tanta información, procedente de fuentes muy diversas y no siempre contrastadas, muchas veces sin disponer de criterio o herramientas que nos permitan discriminar la información relevante de la accesoria, innecesaria o incluso inexacta, puede llevar a confusión.

Algún día analizaremos esta cuestión en lo que se refiere a la información médica con carácter general, pero hoy queremos traer a colación una idea relacionada con el tema que abordábamos ayer mismo en este blog.

En algunos textos publicados en internet (en los medios impresos es menos frecuente, pues suelen pasar más filtros antes de ser publicados) hemos encontrado la utilización indistinta de los términos fotosensibilizante y fotosensible referidos a los medicamentos, como si fueran sinónimos; lo cual, obviamente, no son.

Ayer definíamos los medicamentos fotosensibilizantes como fármacos que, presentes en la superficie de la piel, provocan una reacción de la misma por interacción con la radiación ultravioleta, ya fuera por mecanismo fototóxico o fotoalérgico. Son, por tanto, dicho de forma simple, fármacos que sensibilizan frente a la luz solar.

Los medicamentos fotosensibles, por su parte, son (como puede deducirse del propio término), fármacos cuya composición se ve alterada por la exposición a la luz solar. Generalmente, esa alteración tiene como consecuencia la pérdida de eficacia, es decir, la disminución o anulación del efecto que se busca conseguir con su empleo.

Por ello, tanto en un caso como en el otro es importante evitar la exposición a los rayos de sol, pero por causas diferentes. En el caso de los medicamentos fotosensibilizantes, la persona que los utiliza debe protegerse de la exposición al sol para evitar una reacción cutánea. En el caso del medicamento fotosensible, debe evitarse la exposición del propio medicamento al sol, pues por efecto de la misma su composición se vería alterada y (generalmente) perdería (de forma completa o parcial) su eficacia.

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