Aprendiendo a controlar la enfermedad mediante el juego: Kids Beating Asthma

El juego es un excelente instrumento de aprendizaje. Todos los niños, como otros cachorros de mamíferos, tienen la tendencia instintiva a jugar, por lo que podemos decir que el juego es una actividad consustancial del ser humano. El juego suele implicar movimiento, permite ejercitar los diversos grupos musculares, conlleva interacción con otros semejantes, resolución de problemas, adaptación a situaciones conflictivas, … El juego no es sólo un entretenimiento, sino una forma de adquirir conocimientos y desarrollar habilidades: en definitiva, una forma de prepararse para la vida; y no sólo resulta útil durante la infancia.

El término «gamificación» hace referencia al empleo de mecánicas de juego en entornos y situaciones que, a priori, no tienen, por sí mismos, un carácter lúdico, para facilitar su asimilación y el aprendizaje mediante el fomento de la motivación, el interés, la concentración y la implicación en la actividad. Se trata de un anglicismo (game, en inglés, es juego) que podría traducirse como ludificación, aunque ninguno de los dos términos ha sido todavía aceptado por la Real Academia Española.

Entre las diversas Aplicaciones médicas para dispositivos móviles que utilizan el recurso de la gamificación, hay una desarrollada por la Unidad de Innovación y el Servicio de Pediatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid que está dirigida a niños y adolescentes con el objetivo de aumentar su conocimiento sobre la enfermedad asmática y, de esa forma, ayudarles a conseguir el control de la misma. Se llama, precisamente, Kids Beating  Asthma (que podría traducirse, aproximadamente, como Chicos controlando el asma).

En la aplicación, Asmín y Asmina son dos personajes que guían al usuario a través de un entorno organizado en 5 Módulos de contenidos,en idiomas inglés y castellano, a través del que le ayudan a conocer el asma infantil: qué es, por qué se origina, cómo disminuir sus consecuencias, …

Existen versiones de la aplicación para los dispositivos iOS y Android, y en 2014 fue selecionada entre las «50 mejores apps de salud en español» en el informe impulsado por el observatorio Zeltia  que recoge las claves en las que se desarrolla la salud móvil en el mercado hispanohablante.

Puedes descargarlo de forma gratuita desde iTunes (formato iOS) o desde Google Play (formato Android).

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El asma mal interpretada del hombre más poderoso

Theodore Roosevelt (1858 – 1919) fue el vigésimo sexto Presidente de los Estados Unidos de América, cargo que ocupó entre 1901 y 1909. Es recordado como un Presidente con fuerte personalidad, con amplitud de intereses y gran capacidad de liderazgo. Sus logros, tanto en política interior (durante su mandato se aprobaron multitud de leyes progresistas) como en política exterior (en la que abogó por el expansionismo estadounidense, consiguiendo, por ejemplo, controlar las que hasta entonces habían sido posesiones españolas en el Caribe, como Cuba, y en el Océano Pacífico), ha hecho que sea considerado como uno de los presidentes más importantes de los Estados Unidos. El suyo es uno de los cuatro rostros esculpidos en el Monumento Nacional Monte Rushmore, junto a George Washington, Thomas Jefferson, y Abraham Lincoln (en la fotografía adjunta, de Dean Franklin, Theodore Roosevelt es el tercero por la izquierda):

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Durante su infancia, Roosevelt fue un niño enfermizo. Uno de los principales problemas de salud que padeció fue un padecimiento crónico que le condicionaba dificultad respiratoria y sibilancias. Siempre se ha interpretado como asma, pero, de acuerdo con los conocimientos de la época, se asumía que era de carácter «psicosomático».

Un trabajo recientemente publicado en la revista The Journal of Allergy and Clinical Immunology con el título The Misunderstood Asthma of Theodore Roosevelt, cuyo primer autor es C.A. Camargo, ha revisado miles de documentos (y no es descartable que entre ellos haya incluso documentos privados), interpretándolos desde la óptica de la actual concepción del asma. Los autores del trabajo nos cuentan que los registros históricos proorcionan una fuerte evidencia de que, efectivamente, se trataba de un asma persistente mal controlada. Como en muchos pacientes, su asma entró en un estado de menor intensidad sintomática durante la adolescencia. En su caso, coincidió con el inicio de un vigoroso programa de ejercicio. Aunque Roosevelt también padeció exacerbaciones, incluso graves, durante su juventud y su edad adulta, siempre estuvo convencido (tanto él como su entorno más cercano) de que había conseguido controlar su enfermedad (a la que, como hemos dicho, se atribuía un importante componente psicosomático), gracias a su determinación y a su constancia en el ejercicio. Si bien es cierto que la actitud de los pacientes crónicos tiene una fuerte influencia en cómo viven su enfermedad, no hay evidencias de que su enfermedad fuera, en esencia, un padecimiento psicosomático. Pero la sobrevaloración de su propia capacidad para vencer su enfermedad pudo forjar su carácter, contribuyendo al desarrollo de su autoestima y de su férrea creencia de que las personas pueden crear las condiciones necesarias para forjar su destino si tienen la suficiente motivación y voluntad y trabajan duro para conseguirlo.

Así que, probablemente, su asma, junto con otras experiencias, tuvo una importancia decisiva en la configuración de una personalidad que determinó cambios en la historia del mundo moderno.