«Disfruta del sol sin dejarte la piel»: Una campaña sobresaliente

Cada año en temporada estival, el Hospital Costa del Sol, ubicado en Marbella (Málaga), pone en marcha la campaña «Disfruta del sol sin dejarte la piel«, dirigida desde su servicio de Dermatología. Se trata de una campaña orientada a concienciar sobre la importancia de la fotoprotección fundamentalmente en la prevención del cáncer de piel, pero la realidad es que la fotoprotección es una forma de cuidar la piel cuyos beneficios van mucho más allá de la prevención del cáncer.

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La exposición a radiación solar produce daños diversos en la piel, que incluyen a largo plazo envejecimiento de la misma, favoreciendo la aparición de arrugas o manchas, y puede dar lugar a lesiones agudas evidentes, como quemaduras solares (de distintos grados). El bronceado que algunas personas buscan intencionadamente  es una pigmentación que se produce, precisamente, como mecanismo de defensa de la piel frente a la agresión que supone la exposición continuada a la acción del sol.

Por supuesto, las pieles sensibles, ya sea de forma constitucional o por encontrarse enfermas, se muestran más frágiles ante la acción solar, y acusan más fácilmente el daño.

Ya hemos hablado, en una entrada anterior, de los fenómenos de fotosensibilización, con sus manifestaciones en forma de fototoxicidad o de fotoalergia, fenómenos directamente relacionados con la acción del sol.

En el caso de la dermatitis atópica, una exposición solar moderada puede mejorar los síntomas (de hecho, es una percepción casi generalizada que el eczema mejora en verano), pero debido a sus efectos perjudiciales sobre la piel no se puede recomendar sistemáticamente. En cualquier caso, debe siempre evitarse la exposición directa en niños menores de 6 meses. En niños de mayor edad, es muy importante evitar, mediante la fotoprotección, la inflamación de la piel que aparecería si se produjera una quemadura solar, aunque fuera leve. Y es también importante tener en cuenta que estos niños pueden tener una mayor tendencia a sensibilizarse, y desarrollar alergia, frente a algunos de los componentes de las cremas o lociones fotoprotectoras, por lo que en ellos se recomienda preferentemente optar por elementos físicos que proporcionen fotoprotección actuando como barrera (sombrillas, gorras, ropa, …).

Existe, también, una forma de urticaria física cuyo factor desencadenante es la exposición solar. Se trata de la urticaria solar, la cual (aunque no es muy frecuente) se caracteriza por la aparición de enrojecimiento cutáneo (eritema) y habones en pocos minutos tras el inicio de la exposición solar. Por manifestarse de ese modo, no es raro encontrarla referida como «alergia al sol», aunque, obviamente, a pesar de ser una urticaria, no se trata estrictamente de una alergia.

Todo lo anterior son ejemplos que intentan justificar por qué nos interesa una campaña de fotoprotección en un blog dedicado a enfermedades alérgicas, pero la realidad es que esta campaña, aunque solo fuera por sus objetivos de prevención primaria, debería interesar a cualquiera. Tales objetivos son los siguientes:

– Mejorar los conocimientos, actitudes y ámbitos de protección.

– Fomentar políticas medioambientales de fotoprotección.

– Reducir las quemaduras solares en la infancia y la adolescencia.

Se trata de una campaña orientada a diversas poblaciones diana, con múltiples y muy dispares actividades. Incluye actividades formativas dirigidas a profesores o a profesionales sanitarios, concurso de iniciativas creativas que premia la expresión artística en cualquier modalidad (música, teatro, fotografía, artes plásticas, danza…) sobre temática relacionada con la fotoprotección, con un certamen de pintura rápida al aire libre, otro concurso para premiar la mejor iniciativa educativa sobre fotoprotección pediátrica llevada a cabo por sanitarios, intervenciones en espacios de riesgos (entre ellos, hoteles de playa y un parque temático con extensas zonas abiertas al aire libre), … Nos ha llamado también la atención la creación de un Distintivo de Fotoprotección Escolar para reconocer los centros que inicien y/o alcancen la excelencia en fotoprotección, mediante acreditación por parte de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía.

Se trata de una campaña sobresaliente, que incluye también un minucioso plan de divulgación y una evaluación final de resultados.

Pulsa sobre su logotipo para conocer la campaña en profundidad:

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«La atención al niño alérgico en la escuela»: Documento de posicionamiento de la Academia Europea de Alergia

Septiembre es el mes en que los menores vuelven al colegio. Esa circunstancia implica una serie de cambios para la familia que, a veces, suponen un esfuerzo de adaptación importante. Si alguno de los hijos de la familia padece alergia (de cualquier tipo), el entorno escolar deberá adoptar una serie de medidas para evitar repercusiones negativas derivadas de la enfermedad: repercusiones que pueden ser muy diversas.

Se ha constatado que las manifestaciones de alergia en escolares pueden disminuir la calidad de vida y mermar el rendimiento académico. Además, en algunos casos existe riesgo de reacciones severas y, a veces (afortunadamente, de forma excepcional), se han producido incluso muertes en el entorno escolar por este motivo. Son muchas las escuelas entre cuyo alumnado hay, como mínimo, un niño con riesgo de anafilaxia… a pesar de lo cual no siempre están bien preparadas para prevenir y para afrontar esa situación si llegara a producirse. Es necesaria una colaboración estrecha entre médicos asistenciales de los servicios de salud (médicos de familia y especialistas), profesionales sanitarios del colegio, profesores y otro personal de la institución, los padres y los propios niños, para minimizar los riesgos y garantizar una escolarización segura de los niños alérgicos. Todo el personal a cuyo cuidado están los niños deberían saber prevenir las reacciones graves, identificar los síntomas de las mismas si aparecieran e iniciar su tratamiento lo antes posible.

Por todo ello, resulta interesante rescatar las recomendaciones hechas al respecto por el Grupo de Trabajo sobre el Niño Alérgico en la Escuela de la Academia Europea de Alergia e Inmunología Clínica (EAACI): El documento de posicionamiento titulado «La atención al niño alérgico en la escuela» se publicó en 2010, pero su contenido sigue plenamente vigente.

Como aspectos importantes a considerar, el mencionado grupo de trabajo asume, como punto de partida, que el niño alérgico en el entorno escolar es titular de los siguientes derechos:

1. Recibir educación en un ambiente seguro y saludable, con   el   menor   número   posible   tanto   de   alérgenos desencadenantes   como   de   irritantes,   y   respirar   aire
limpio en la escuela.
2. No ser estigmatizado debido a su estado.
3. Poder participar en todas las actividades escolares educacionales   y   recreativas   al   mismo   nivel   que   sus compañeros.
4. Tener acceso a la medicación y otras medidas para aliviar sus síntomas.
5. Tener acceso a personal formado que pueda tratar las reacciones agudas.
6. Recibir una educación adaptada a su estado si es necesario (p. ej. educación física).

Los puntos de actuación que se consideran necesarios para garantizar la salvaguarda de esos derechos (que básicamente, se pueden resumir en el derecho a gozar de una escolarización en un ambiente seguro donde su alergia no ponga en riesgo su vida ni condicione una merma de su calidad de vida ni una limitación en su educación ni participación)  incluyen los siguientes:

1. Las escuelas deben indagar sobre enfermedades alérgicas al matricular alumnos nuevos, y los padres deben informar a la escuela de cualquier nuevo diagnóstico de alergia. Para ello deben articularse cauces de información que faciliten el flujo de información en ambos sentidos.
2. Se debe obtener del médico un plan de actuación personal escrito, que incluya alérgenos y desencadenantes a evitar, medicación e información de contacto.
3. El niño alérgico debe ser fácilmente identificable por todo el personal escolar (sin que, obviamente, ello signifique una estigmatización).
4. Se deben instituir medidas razonables para garantizar una adecuada evitación de alergenos.
5. Debe estar prohibido fumar (por suerte, actualmente en nuestro país está prohibido fumar en todas las instituciones escolares).
6. Se debe dar formación al personal escolar sobre la evitación de alérgenos y el reconocimiento y tratamiento de urgencia de las reacciones alérgicas. Este punto es fundamental, y los trabajadores del entorno escolar no siempre están del todo satisfechos con la formación recibida.
7. La medicación de rescate y de urgencia debe estar disponible en todo momento.
8. El personal escolar debe tener inmunidad frente a acusaciones judiciales por las consecuencias de administrar la medicación de urgencia o de rescate. El enunciado de este punto podría malinterpretarse, debido al empleo del término «inmunidad», pero lo que pretende es evitar que el miedo a la exigencia de responsabilidades por posibles consecuencias adversas del uso de la medicación de urgencia retrase o evite la actuación correcta en caso de emergencia: el personal escolar debe tener la certeza de que, una vez iniciada una reacción alérgica grave, la administración del tratamiento de rescate es imperativo, por lo que su utilización es la actuación adecuada en tales circunstancias, y, aún cuando pudiera tener consecuencias (mucho más leves, en cualquier caso, que las derivadas de la progresión de la reacción), éstas no podrían atribuirse a culpa o negligencia por su parte.
9. Garantizar que las medidas de protección se mantienen en viajes/vacaciones escolares.
Medidas, todas ellas, que, como decíamos arriba, requieren la colaboración de todos los implicados, en un escenario en el que también tiene cabida la participación de los poderes públicos, cuya potestad normativa tiene un papel fundamental en la consolidación de algunas de las medidas necesarias, y de las asociaciones de pacientes como recursos de orientación, formación y asesoramiento.
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