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El polen en nuestras ciudades

La primavera se abre paso: ni los muros ni el asfalto pueden impedir que la vida vegetal tenga un hueco en nuestras ciudades.

En efecto, en el aire de la ciudad existe polen en cantidad suficiente para producir problemas. De hecho, y aunque resulte paradójico, la alergia al polen es una enfermedad incluso más frecuente en zonas urbanas que en zonas rurales. Este fenómeno se ha relacionado con la contaminación química, con la polución: sabemos  que los alérgenos del polen pueden interaccionar con componentes de la polución, actuando estos últimos como adyuvantes que, por diversos mecanismos, facilitan o incrementan la respuesta alérgica al polen.

Polisensibilizaciones

En los últimos años estamos constatando que se está alargando el periodo durante el cual las personas alérgicas a pólenes, en conjunto, sufren síntomas durante la primavera: para esta primavera se prevé lo que algunos expertos llaman un “aumento del periodo de alergia primaveral”.

Esto tiene que ver con el hecho de que las personas que padecen este tipo de alergia, en su gran mayoría, son alérgicos al polen de más de una planta: es lo que conoce con el nombre de polisensibilización. Cuando una persona es alérgica al polen, la polisensibilización es lo más frecuente. La monosensibilización (es decir, la alergia al polen de una sola planta), por el contrario, es más rara.

Aunque las plantas cuyo polen causa problemas con más frecuencia en nuestro área geográfica son el olivo y las gramíneas (que suelen polinizar en etapas un poco más tardías del periodo primaveral), hay otras muchas que pueden producir síntomas similares, y su periodo de polinización no se solapa de forma exacta con el de aquéllas. En la actualidad, las plantas de la familia del ciprés (cupresáceas) y el plátano de sombra ya están polinizando, y en algunas zonas de Andalucía lo hacen con una intensidad superior a la del año pasado.

Este fenómeno, junto al hecho de que la prevalencia de las alergias, en general, está aumentando, contribuye a que las consultas relacionadas con la alergia primaveral estén menos concentradas en determinados meses concretos, abarcando un periodo más extenso que en décadas anteriores.