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Si una madre está vacunándose contra la alergia, ¿puede dar el pecho?

La inmunoterapia específica con extractos alergénicos (las popularmente conocidas como “vacunas para la alergia”) son un tratamiento de las enfermedades alérgicas que consiste en la administración del alérgeno causante del problema, generalmente a dosis progresivamente crecientes e intervalos de tiempo preestablecidos, con el objetivo de inducir en la persona alérgica la tolerancia necesaria para que la respuesta alérgica frente a ese alérgeno desaparezca o se atenúe de forma importante.

Actualmente hay tres vías de administración de la inmunoterapia: subcutánea, sublingual y oral (esta última, actualmente disponible para tan poquísimos alérgenos que podemos, todavía, considerarla marginal, aunque, obviamente, por su comodidad, es un campo de investigación muy atractivo).

Si una madre tiene prescrito y se está administrando tratamiento con inmunoterapia específica para su alergia (es decir, está vacunándose para su alergia), puede perfectamente iniciar o continuar la lactancia de su bebé si ese es su deseo.

Y, a la inversa, si una madre está dando el pecho y su alergólogo le prescribe una inmunoterapia específica para su alergia, puede iniciarla aún estando en curso la lactancia.

La inmunoterapia no contraindica la lactancia, y, a la inversa, la lactancia no contraindica el tratamiento con inmunoterapia de la madre: las vacunas de la alergia no suponen riesgo para la normal evolución de la lactancia, ni para el bebé lactante.

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Si una madre alérgica necesita tratamiento, ¿debe renunciar a dar el pecho?

Si una madre alérgica necesita tratamiento farmacológico, no por ello debe renunciar a dar el pecho a su hijo, si ese es su deseo. Ni es necesario, ni está justificado, abandonar la lactancia por esta causa.

Dentro de los medicamentos que suelen emplearse para tratar las afecciones alérgicas (como los antihistamínicos), existen alternativas perfectamente compatibles con la lactancia y que no entrañan riesgo para el bebé lactante. Lo mismo puede decirse respecto al tratamiento del asma bronquial. Por supuesto, la madre lactante jamás debe automedicarse, ni cambiar por su cuenta el tratamiento que tenga prescrito, pero su médico de atención primaria, su alergólogo o el pediatra de su hijo podrán ayudarle en la búsqueda de alternativas eficaces e inocuas.

Existe una página web, diseñada y ofrecida como recurso por APILAM (Association for Promotion and Cultural and Scientific Research of Breastfeeding: Asociación para la Promoción y la Investigación Científica y Cultural de la Lactancia), que permite identificar el riesgo asociado a cada medicamento: e-lactancia.org. Simplemente introduciendo el nombre del medicamento en su buscador, nos mostrará cómo está clasificado en función de su riesgo en la lactancia  (tiene una versión en español y otra en inglés: asegúrate de que estás utilizando la correcta, o el buscador no identificará el nombre del fármaco que te interesa). Existen antihistamínicos, como la cetirizina, por ejemplo, con un riesgo de nivel 0 (es decir, un riesgo muy bajo, compatible con la lactancia). Lo mismo ocurre con algunos de los medicamentos inhalados que se utilizan para el tratamiento del asma, ya sean corticoides como la budesonida o broncodilatadores como la terbutalina o el salbutamol, pues los niveles que alcanzan en la leche materna son muy bajos o insignificantes.

Insistimos, no obstante, en que no brindamos el recurso para propiciar la automedicación, sino simplemente para que pueda constatarse que existen alternativas: es fundamental que la madre alérgica que está dando el pecho o desea hacerlo confíe en su médico para que le ayude a elegir el tratamiento que cubra sus necesidades y resulte al mismo tiempo seguro tanto para ella misma como para su hijo.

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