Todas las entradas de: José Luis de la Fuente

¿Y si Mary Poppins tuviera que salvarnos la vida?

Este año 2014 se ha cumplido el quincuagésimo aniversario de Mary Poppins: hace 50 años ya (concretamente, se cumplieron el pasado 27 de agosto) que la conocidísima película musical dirigida por Robert Stevenson y producida por Walt Disney se estrenó por vez primera.

Marypoppins

Mary Poppins (personaje creado por la escritora P. L. Travers, quien al parecer resultó bastante difícil de convencer para adaptar al cine su novela homónima) era una niñera muy especial, capaz de cambiar, claramente para mejor, la vida de una familia disfuncional londinense con su carácter divertido, sus trucos de magia y su forma de entender el mundo.

En realidad, para ejercer como niñera no hace falta entender de magia. De hecho, no existe ninguna titulación específica para ejercer el oficio de cuidador de niños en domicilio, y su cualificación profesional no está reglada. Parece que nuestra sociedad entiende, entonces, que para vestir, bañar y dar de comer a los niños, llevarlos y traerlos de la escuela, sacarlos a pasear o a recrearse, entretenerlos con juegos o con narraciones, vigilarlos en ausencia de sus padres, controlar su conducta y orientar su desarrollo social, tal vez no son necesarios más conocimientos o habilidades que ser diligente, afectuoso, honesto y ecuánime.

Sin embargo, y aunque con carácter general no se considere un requisito básico, no estaría de más que los cuidadores de niños en domicilio tuvieran un conocimiento básico en materia de alergias, y supieran cómo evitar, si hubiera riesgo, y cómo reaccionar en caso de una crisis alérgica grave en alguno de los niños que cuidan. Ésto, como cualquier padre o madre de niños con alergia alimentaria suscribirían, no es un capricho: en una sociedad en la que los miembros adultos de la familia, independientemente de su sexo, tienen, o aspiran a tener, un trabajo fuera de casa, y con una prevalencia de alergias alimentarias en los niños cada vez mayor, la tranquilidad de los padres radica en poder confiar en que sus hijos, aún cuando sean alérgicos, están seguros con la persona que los cuida.

Recientemente se ha publicado en la revista The Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice un trabajo norteamericano que, mediante la realización de encuestas a un grupo de 153 niñeras, sondea el conocimiento que este colectivo tenía sobre la prevención y tratamiento de reacciones alérgicas a alimentos, con el objetivo de detectar posibles áreas de mejora. Los autores (Greiwe y sus colaboradores) constataron que las personas encuestadas, en general, reconocían los alérgenos alimentarios más comunes y eran conscientes de la potencial gravedad de una reacción.

Sin embargo, se encontraron algunos datos preocupantes. Aún cuando allí existen escuelas para formación reglada de cuidadores de niños, menos de la mitad de las que habían acudido declararon haber recibido formación específica sobre alergias alimentarias. Sólo el 58 % de las niñeras se aseguraban de que los niños alérgicos a su cargo llevaran siempre consigo la adrenalina. Un 46 % del total no se sentían seguras en el uso de adrenalina en una posible emergencia. Una de cada cinco no era consciente de la necesidad de lavarse bien las manos después de tocar los alérgenos alimentarios, y un 30 % de las encuestadas creían que las reacciones podían evitarse simplemente retirando selectivamente del plato ya preparado los elementos peligrosos.

En conclusión, los resultados de este trabajo no resultaron nada tranquilizadores. Se trata de un trabajo realizado en Estados Unidos (los autores son de Ohio), y en España no hay nada parecido, pero sin duda es conveniente que las familias donde haya un niño alérgico se aseguren de que sus cuidadores domésticos reciben una adecuada y sólida formación en este ámbito: aunque haya que proporcionársela de forma expresa, éste es un tema que no debemos descuidar, y en el que no podemos confiarnos.

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Arte y enfermedad: Exposición de fotografía sobre la urticaria crónica.

Ayer, cuando hablabamos de urticaria crónica, concluíamos nuestra entrada señalando que la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica había propuesto como lema para la celebración del Día Mundial de la enfermedad la frase «Ponte en mi piel«, como invitación a quienes no padecen esta dolencia a entender las múltiples y diversas formas en que condiciona y merma la calidad de vida de quienes sí la padecen.

Y para facilitar esa reflexión, la misma asociación ha creado una exposición de fotografías que versa monográficamente sobre tales condicionantes, cuyo título es exactamente la misma frase elegida como lema («Ponte en mi piel«). La exposición se inauguró ayer 1 de octubre en el Hospital Fundación Juan Jiménez Díaz de Madrid, en cuyo hall permanecerá hasta el próximo lunes día 6, fecha en la que está previsto su traslado a la Unidad de Alergología del mismo hospital para continuar allí la exhibición hasta el día 13 de octubre.

Simultáneamente, desde hoy día 2 de octubre y hasta el próximo 31 del mismo mes se puede visitar también en el Hospital del Mar de Barcelona.

La exposición consta de una serie de 19 fotografías, en las que se muestran escenas cotidianas acompañadas de frases o testimonios que evidencian las limitaciones y la frustración que frecuentemente conlleva vivir con urticaria crónica: la repercusión de la enfermedad en la relación de pareja, los problemas vinculados con el trabajo, la necesidad de evitar determinados alimentos o fármacos, vestidos o calzado, la dificultad de participar en eventos sociales, la imposibilidad de llevar a cabo determinadas actividades, la posible repercusión sobre la autoestima, … todo ello tiene cabida en estas imágenes, todas ellas captadas por la cámara de Susana Torralbo.

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La intención de la Asociación es que en los próximos meses la exposición se convierta en itinerante, y pueda visitar el mayor número posible de ciudades, para suscitar esta necesaria reflexión en la población general y para hacer sentir a los enfermos que no están solos, que su situación es sentida y conocida por muchas otras personas, y que fomentar la comprensión de la misma puede repercutir favorablemente en su calidad de vida.

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Las imágenes incluidas en esta entrada forman parte de la exposición referida, y se presentan aquí con autorización de la Asociación de Afectados de Urticaria Crónica. Si no puedes visitarla en Madrid o Barcelona, te aconsejamos que visites esta exposición virtual que la propia Asociación ha preparado (pulsa sobre el cartel):

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