Archivo por años: 2015

Olivo

El olivo (cuyo nombre científico es Olea europaea) es un árbol perteneciente a la familia de las Oleáceas (Oleaceae), que comenzó a cultivarse hace unos 5.000 años en el Mediterráneo Oriental, propagándose después a lo largo de la costa, de Este a Oeste, hasta alcanzar la Península Ibérica, y convirtiéndose en uno de los cultivos más habituales de las civilizaciones mediterráneas (además de expandirse a otras zonas del mundo).

Se trata de un árbol muy resistente al calor y a la sequía, lo cual lo hace ideal para la mitad sur de la Península, siendo muy apreciado en amplias zonas de Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura. En las provincias de Jaén, Sevilla y sur de Córdoba ocupan enormes extensiones de terreno: la extensión de olivares de la provincia de Jaén equivalen, por sí solos, a los de toda Grecia. Por el contrario, la presencia del olivo va perdiendo importancia conforme avanzamos hacia el norte.

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En nuestro país la polinización del olivo suele producirse entre los meses de abril a julio, con niveles máximos generalmente entre la segunda quincena de mayo y primera de junio. Una característica destacable de este polen es su alta capacidad aerovagante (es decir, que puede viajar largas distancias transportado por el aire), pudiendo detectarse en cantidades importantes (capaces de producir síntomas) a más de 100 km de su punto de origen. Esta circunstancia contribuye a su carácter productor de alergia respiratoria con elevada prevalencia en algunas zonas: la Olea europaea representa una causa importante de polinosis en aquellas áreas donde se cultiva. Estudios multicéntricos de polinosis llevados a cabo en nuestro país en los últimos años del siglo pasado y los primeros de éste han demostrado que se trata de la sensibilización por polen más frecuente en Jaén, Ciudad Real, Sevilla y Málaga, registrándose también una gran prevalencia en otras provincias. Globalmente en el conjunto de España, sin embargo, la alergia al polen de olivo se sitúa en segundo lugar, tras la alergia al polen de las gramíneas.

Respecto a la clínica, la rinoconjuntivitis es la forma de presentación más frecuente en los pacientes que padecen alergia al polen de olivo, acompañándose de asma en el 40 % de los casos.

 Se han identificado hasta la fecha 12 alérgenos diferentes en el polen del olivo. Se denominan, respectivamente, Ole e 1, Ole e 2, Ole e 3, … y así hasta Ole e 12. Ole e 1 fue el primero que se identificó y purificó, y es el alérgeno más importante de este polen, aquél frente al cual  están sensibilizados la mayoría de personas que presentan polinosis por polen de olivo (aproximadamente un 62 % de estos pacientes).

 La identificación y purificación de los diversos alérgenos de un polen permite investigar su relación con las diversas formas de presentación y evolución de la enfermedad alérgica por sensibilización a ese polen, y ello puede determinar un enfoque del tratamiento orientado de forma más específica o personalizada. En el caso concreto del polen del olivo, por ejemplo, sabemos que Ole e 7 se relaciona con una mayor probabilidad de reacciones adversas durante los ciclos de administración de inmunoterapia alergénica (“vacuna”) frente al polen de olivo, una información que puede ser relevante en el momento de la prescripción y/o del seguimiento del tratamiento.

Contaminación ambiental en el mundo: Mapa de calidad del aire en tiempo real

La contaminación ambiental es una circunstancia que se relaciona directamente con las enfermedades alérgicas respiratorias que padece el ser humano: aumenta las sensibilizaciones, y, una vez producida la sensibilización, incrementa los síntomas que sufren quienes tienen alergia. Por un lado, la presencia de sustancias contaminantes parecen conferir una mayor agresividad a los alérgenos presentes en el aire; y, por otro lado, la contaminación influye directamente sobre nuestras vías respiratorias, haciéndolas más sensibles y vulnerables: la combinación de ambas circunstancias tiene como consecuencia una mayor prevalencia de alergias y una mayor gravedad de las alergias existentes.

Por ese motivo, nos ha interesado especialmente el mapa sobre calidad del aire en tiempo real que ofrece la página web waqi.info (waqi son las siglas de World Air Quality Index, que, en inglés, significa Índice de Calidad del Aire en el Mundo): se trata de un mapa del mundo en el que se reflejan las mediciones (se supone que recientes) de la calidad del aire en cada país.

Para interpretar los colores y la numeración que aparece en cada cartel, hay que situar el cursor sobre el título de la páginas («Air Pollution in the World: Real Time Air Quality Map«), y automáticamente aparece un recuadro con la información requerida: cómo interpretar el código de colores y qué implican las cantidades que se atribuyen a cada una de las zonas analizadas.

Si, además, pulsamos sobre cualquiera de los cartelitos distribuidos por el mapa, aparece otro recuadro con los contaminantes químicos medidos y, en su caso, la temperatura, la presión y la humedad registradas en la zona.

Ignoramos cuál es la fuente de información que emplea la mencionada página web, por lo que no nos atreveríamos a asegurar que esté completamente actualizada, pero, asumiendo esa falta de garnatías, nos ha parecido un recurso suficientemente interesante como para recomendarlo. Si quieres acceder al mapa, pulsa sobre la imagen:

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