Sobre los efectos nocivos para la salud de la contaminación atmosférica

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho público recientemente un informe sobre las consecuencias de respirar aire contaminado, donde se ofrecen datos alarmantes: se relaciona la exposición a la polución con siete millones de muertes sólo durante el año 2012, pues está implicada en la génesis o evolución de múltiples enfermedades, como infecciones respiratorias, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedades cardiovasculares (infartos o ictus, especialmente) y cáncer. La cifra mencionada duplica estimaciones anteriores, supone nada menos que una de cada ocho muertes en todo el mundo, y permite concluir que la contaminación es el factor de riesgo ambiental que, por sí solo, más aumenta los riesgos para la salud.

Si tienes curiosidad por acceder a la información completa, el enlace es éste:
http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2014/air-pollution/es/

No obstante, en este informe se hace referencia a la contaminación química, y no se consideran los efectos que sobre la salud puede tener la contaminación biótica (de la que hablábamos en nuestra entrada anterior), ni se incide en la forma en que los contaminantes químicos pueden incrementar la respuesta alérgica por parte de las personas sensibles.

Se ha observado que las exacerbaciones del asma bronquial pueden desencadenarse por diferentes contaminantes ambientales, y que la respuesta que las personas sensibilizadas muestran frente a los alérgenos presentes en el aire respirado se incrementa en los lugares contaminados. Se ha comprobado también, en relación con lo anterior, que el riesgo de exacerbación asmática se incrementa cuando, en la estación polínica, los pólenes actúan junto con partículas contaminantes de pequeño tamaño (menores de 10 micrómetros de diámetro) presentes en la atmósfera.

Como conclusión de lo referido, podemos aseverar que, si la contaminación es un factor de riesgo ambiental con un significativo potencial nocivo para la salud, las personas alérgicas tienen incluso más motivo para temerle que el resto de la población.

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