Fotosensibilización, fototoxicidad y fotoalergia

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha puesto en marcha una campaña con la que busca informar y sensibilizar a la población sobre algunos riesgos para la salud especialmente relevantes en la época estival, y la forma de evitarlos o de minimizar sus efectos.

Entre las diversas recomendaciones que se hacen en el contexto de la mencionada campaña, se dedica atención expresa a la protección frente a las radiaciones solares, pues el verano es cuando más actividades desarrollamos al aire libre y al mismo tiempo es la época en la que los rayos del Sol son más perjudiciales, ya que inciden en la Tierra de forma más perpendicular.

No obstante, la mayoría de los efectos adversos de la exposición al sol son evitables, para lo cual el Ministerio, haciéndose eco de las recomendaciones de expertos, aconsejan lo siguiente:

  1. Evite exponerse al sol en las horas centrales del día (de 12 a 17 horas), así como exposiciones prolongadas o siestas.
  2. Disminuya las partes del cuerpo expuestas directamente al sol. 
  3. Se recomienda cubrir la cabeza con sombreros o gorras.
  4. Es recomendable utilizar gafas de sol homologadas que filtren, al menos, el 90% de la radiación ultravioleta(UV).
  5. Utilice productos de protección solar con un factor elevado y adecuados a su edad, tipo de piel y zona del cuerpo. 
  6. Sea cuidadoso en exposiciones sobre y en el agua, ya que la radiación puede penetrar hasta un metro en el agua clara.
  7. Proteja especialmente a los niños, ya que son muy sensibles a sobre exposiciones al sol en esta época del año
  8. Si toma medicación, compruebe que ésta no aumenta la sensibilidad cutánea a la radiación ultravioleta.
  9. No olvide que el riesgo de quemaduras solares se incrementa con la altura (cada 300 metros, aumenta un 4% el poder de las radiaciones ultravioletas) por lo que en la montaña se deben seguir los mismos consejos para protegerse del sol.

Siendo todas esas recomendaciones razonables, nosotros queremos comentar aquí la que aparece en octavo lugar, que hace referencia a la posibilidad de que algunos medicamentos aumenten la sensibilidad cutánea a la radicación ultravioleta (Textualmente: “Si toma medicación, compruebe que ésta no aumenta la sensibilidad cutánea a la radiación ultravioleta“).

En efecto, esa posibilidad existe, y recibe el nombre de fotosensibilización.

La fotosensibilización, entonces, es una reacción de la piel provocada por la interacción de los rayos ultravioleta con ciertas sustancias que se encuentran en la superficie cutánea (y que han podido llegar a la piel mediante aplicación local, en cuyo caso hablamos de uso tópico, o por vía oral o parenteral con su posterior distribución por el torrente sanguíneo, en cuyo caso hablamos de uso sistémico). Tales sustancias, precisamente por esta característica, reciben el nombre genérico de “sustancias fotosensibilizantes“.

Este fenómeno puede ocurrir básicamente de dos formas: fototoxicidad y fotoalergia.

Fototoxicidad: Se trata de una reacción cutánea por efecto tóxico del medicamento o sustancia en cuestión que, para producirse, necesita el efecto de la radiación ultravioleta. Lo más frecuente es que estas sustancias o medicamentos faciliten la absorción de la radiación solar por parte de la piel, y, por tanto, los daños que aquélla puede producir se incrementan. Puesto que es un efecto tóxico, está directamente relacionado con la dosis del medicamento, y no es necesario que la persona presente una predisposición especial: puede aparecer en cualquiera que utilice el medicamento en dosis determinadas y se exponga de forma intensa a la radiación ultravioleta. Las lesiones están limitadas a las zonas expuestas a la luz solar.

Fotoalergia: En este caso, se trata de una reacción cutánea con participación del sistema inmunitario, es decir, es una reacción imunológica frente al medicamento, que, para producirse, necesita también el efecto de la radiación ultravioleta. Frecuentemente se trata de elementos sin capacidad alergénica relevante que, al ser transformados por efecto de la radiación ultravioleta, adquieren capacidad alergénica e inducen una respuesta inmunológica. Esta reacción se presenta en personas genéticamente predispuestas (es decir, no en cualquier persona), no está directamente relacionada con la dosis de medicamento, y, a diferencia del efecto tóxico, las lesiones si pueden presentarse en zonas que no han sido directamente expuestas a los rayos de sol (pues, como sabemos, una vez que se ha desencadenado una respuesta alérgica, se trata de un fenómeno sistémico, es decir, puede afectar a todo el organismo).

¿Alguna conclusión práctica sobre lo anterior? Por supuesto: Extremar, con carácter general, las precauciones frente a la exposición solar siempre es bueno. Pero si, a pesar de todo, tienes previsto someterte a una exposición mayor de la habitual y tu médico te prescribe algún medicamento nuevo, no está de más preguntar si se le ha constatado potencial fotosensibilizante.

Independientemente de que nosotros mismos podamos profundizar en este tema en futuras entradas del blog.

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