Archivo de la categoría: Uncategorized

¿Por qué algunos medicamentos contra el asma se usan por vía inhalatoria?

Una parte importante de los medicamentos que se emplean para tratamiento del asma se administran por vía inhalatoria. Dependiendo del sistema que se utilice para ello, esta vía puede no resultar más cómoda que la vía oral, y desde luego no es más fácil. ¿Por qué, entonces, hay medicamentos que sólo están disponibles para esta vía de administración?

La explicación está en relación con el hecho de que estos medicamentos deben realizar su función directamente sobre los bronquios (los conductos a través de los cuales el aire llega a los pulmones y circula por ellos), estabilizándolos para evitar su inflamación o abriéndolos, para facilitar el paso de aire, si se hubieran cerrado.

Cuando un medicamento se administra directamente en la zona en la que debe actuar, hablamos de administración local o tópica. Por el contrario, cuando se administra al torrente sanguíneo (directamente, por inyección intravenosa, o indirectamente, por ejemplo por vía digestiva para que del aparato digestivo pase a la sangre) con la intención de que la sangre lo distribuya por todo el organismo, hablamos de administración sistémica.

En el caso que nos ocupa, la administración inhalada tiene algunas ventajas respecto a la admisnitración sistémica:

La inhalación del medicamento, cuando se hace de forma eficaz, consigue que el medicamento llegue de forma inmediata a los bronquios, con lo cual el inicio de su acción ocurre de un modo más rápido.

Por otra parte, puesto que el medicamento va directamente a la zona donde debe actuar (de un modo deseable, sin que se pierda mucho en el trayecto, aunque esto no siempre se consigue), puede obtenerse el mismo efecto con una dosis menor de la que sería necesaria si se administrara por otra vía. Puesto que en una administración por vía sistémica (en comprimidos, o jarabe, o mediante inyección intravenosa o intramuscular, por ejemplo) el medicamento se distribuye por todo el organismo, generalmente se hace necesario utilizar una dosis más alta para conseguir la concentración adecuada en la zona donde debe actuar.

Finalmente, y por el mismo motivo, la vía inhalatoria suele garantizar una menor incidencia de efectos secundarios adversos: tiene lógica, ya que, si estamos empleando una dosis menor, y además administrada de forma preferente en la zona donde va a actuar, los posibles efectos en el resto del organismo serán menores que si hubiésemos vertido el fármaco en el torrente sanguíneo para distribuirlo disuelto en la sangre.

La administración por vía inhalatoria, entonces, en estos casos no es un capricho, sino que reúne múltiples ventajas. No obstante, es necesario asegurarse, por supuesto, de que se administra mediante una técnica correcta que garantice que llega efectivamente a su destino deseado.

De eso hablaremos en futuras entradas.

asthma_attack-airway_bronchiole_constriction-animatedImagen animada de un ataque de asma, del National Institute of Health, una agencia gubernamental de los Estados Unidos. Distribuida bajo licencia Creative Commons.

¿Por qué los contaminantes ambientales aumentan la vulnerabilidad de algunas personas a la dermatitis atópica?

La Dermatitis Atópica es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que se manifiesta con lesiones que provocan mucho picor.  Suele asociarse a una piel seca que se irrita con mucha facilidad (las lesiones características son de tipo eczematoso, por lo que eczema atópico es una expresión frecuentemente utilizada para referirse a la dermatitis atópica), y se produce en el contexto de una atopia, por lo que es frecuente que el paciente o alguno de sus familiares directos padezcan asma, rinitis o conjuntivitis alérgicas. La dermatitis atópica afecta a cerca del 20 % de la población infantil menor de dos años (se trata de la enfermedad crónica de la piel más frecuente en los niños), y aproximadamente a un porcentaje de los adultos que oscila entre el 1 y el 5% . Suele evolucionar en brotes, los cuales duran varios días.

Desde hace algún tiempo se conoce la relación entre la contaminación ambiental y la prevalencia y severidad de la dermatitis atópica. Sin embargo, los mecanismos subyacentes capaces de explicar esta relación no estaban claros. Ahora, un grupo de investigadores japoneses de la Universidad de Tohoku (Miyagi, Japón) están convencidos de haber encontrado la causa.

Para explicar el fenómeno, implican a una proteína intracelular del organismo que se comporta como receptor de hidrocarburos aromáticos. Se llama  receptor de hidrocarburos de arilo (o también receptor de dioxina), y se conoce por las siglas AhR (de Aryl hydrocarbon Receptor). Cuando moléculas de hidrocarburos procedentes del exterior (por contaminación ambiental) se unen a esta proteína, se forma un complejo que se comporta en el núcleo de la célula como factor de transcripción: al unirse a una región concreta de ADN, activa varios genes (aumentando su expresión) que regulan la síntesis de diversas enzimas. Algunas de estas enzimas tienen actividad degradativa frente a las moléculas contaminantes, lo cual ha conducido a la idea de que este mecanismo representa una respuesta metabólica adaptativa que protege al organismo de la exposición a cierta clase de contaminantes medioambientales.

Pues bien, los investigadores referidos, liderados por los doctores Yamamoto, Hidaka y Kobayashi, refieren haber descubierto que el receptor mencionado, AhR, causa hipersensibilidad al prurito, a través de una molécula llamada artemina, perteneciente a un grupo de factores neurotróficos que promueven la supervivencia, el mantenimiento y la reparación de determinadas neuronas. La mayor sensibilidad al prurito llevaría al rascado, y el rascado empeoraría las cosas, ya que, al alterar la barrera cutánea facilitaría el paso de los antígenos y, con ello, favorecería o potenciaría las sensibilizaciones. Estas sensibilizaciones predispondrían a los pacientes a padecer enfermedades alérgicas como el asma, pero también a la dermatitis atópica. Lo cuentan en un trabajo que han titulado «The aryl hydrocarbon receptor AhR links atopic dermatitis and air pollution via induction of the neurotrophic factor artemin«, y que se ha publicado en la revista Nature Immunology.

Se trata, obviamente, de una teoría, pero explicaría la mayor prevalencia y severidad de la dermatitis atópica en casos de contaminación elevada, y también resulta congruente con el hecho de que se hayan detectado niveleselevados de activación de AhR y de expresión de artemina en pacientes con dermatitis atópica, pero no en personas sanas.

Serán necesarios, lógicamente, más estudios que confirmen esta teoría, pero, al menos, ya tenemos una.

Hidaka, Kobayashi y sus colaboradores la explican gráficamente con la siguiente imagen, en la que se representan los mecanismos mencionados:

hidaka-y-cols

 

 

.