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«Si Papá Nöel fuera celíaco…»

Papá Nöel, Santa Claus o Father Christmas son algunos nombres que recibe el personaje imaginario (al cual se relaciona con el personaje histórico Nicolás de Neri, y de ahí que también se le llame San Nicolás) que según la cultura occidental trae regalos a los niños en Navidad, concretamente la noche del 24 al 25 de diciembre. Para indicar su longevidad, Papá Nöel siempre se representa como un hombre viejo. Los rasgos fundamentales de su imagen actual se atribuyen al dibujante alemán Thomas Nast, quien lo presentó como un anciano obeso y bonachón en unas ilustraciones navideñas aparecidas en el periódico estadounidense Harper’s Weekly Newspaper a partir de 1863:

Papa Noel

La tradición más extendida lo presenta viajando a bordo de un trineo tirado por renos voladores (uno de ellos individualizado del resto del grupo con el nombre de Rudolf), y accediendo a las casas de los niños desde los tejados, generalmente a través de las chimeneas allí donde éstas existen, portando paquetes cuidadosamente preparados en los días previos por un ejército de elfos ayudantes. Para mostrar agradecimiento y hacer menos penoso su viaje en la fría noche invernal, es frecuente que los niños que esperan su visita le brinden algún alimento, como galletas o dulces, colocándolo en un lugar accesible.

Como campaña publicitaria para dar a conocer su nueva carta de productos sin gluten, un restaurante americano especializado en hamburguesas y cocina a la parrilla de carbón (New York Burguer, con varios establecimientos en Madrid) ha organizado, con la colaboración del blog Celíaco a los 30,  un concurso en la red social Twitter, el que invitaba a completar un tuit iniciado con la frase «Si Papá Nöel fuera celíaco…».

Durante la semana pasada hemos podido leer algunas ocurrencias sobre ese asunto. Aunque algunos participantes han forzado en sus respuestas la inclusión de alguna referencia al restaurante que ofrecía el premio, otras propuestas han resultado ciertamente ingeniosas y simpáticas. El premio propuesto para el ganador era modesto (una cena sin gluten para dos personas en uno de los establecimientos del mencionado restaurante), pero la idea ha resultado un divertimento original. He aquí algunas muestras:

«Si Papá Nöel fuese celíaco, traería más regalos a los celíacos por todo lo que han sufrido durante el año».

«Si Papá Nöel fuera celíaco, se perdería en las casas buscando el rincón sin gluten».

«Si Papá Nöel fuera celíaco, los polvorones serían de harina de maiz».

«Si Papá Nöel fuera celíaco, regalaría a los padres de niños celíacos un fin de semana libre de preocupaciones todos los años».

«Si Papá Nöel fuera celíaco… regalaría carbón a los que mojan pan con gluten en cualquier salsa».

«Si Papá Nöel fuera celíaco la normalización del colectivo estaría siendo mucho más rápida».

«Si Papá Nöel fuera celíaco conseguiría que en todos los bares, restaurantes, hoteles y tiendas hubiera productos sin gluten».

«Si Papá Nöel fuera celíaco todo el mundo se interesaría en saber dónde comprar galletas sin gluten».

Una iniciativa interesante para invitar a reflexionar a todos sobre las repercusiones que podría tener el hecho de que un personaje tan querido e influyente fuera celíaco.

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Concluida ayer la aceptación de propuestas, hoy hemos conocido el tuit ganador (de la cuenta de Twitter @cuidadomigas):

«Si Papá Nöel fuera celíaco, Rudolf llevaría un mapa con las chimeneas con opciones #singluten señaladas».

Y de la misma cuenta es nuestra frase preferida (que nos gusta más que la anterior):

«Si Papá Nöel fuera celíaco, sería requisito indispensable para ser elfo estar formado en contaminación cruzada».

 

¿Aumentan las alergias alimentarias en Navidad?

Así lo preguntó, hace unos días, un paciente en la consulta: «Doctor, ¿es verdad que las alergias alimentarias aumentan en Navidad?».

En realidad, puesto que se trata de una enfermedad crónica, no hay un aumento de las alergias alimentarias en Navidad (no aumenta su prevalencia, es decir, la proporción de personas con alergia alimentaria respecto al conjunto de la población general). Tampoco hay un aumento de las intolerancias alimentarias. Pero sí existen una serie de circunstancias en Navidad que pueden favorecer la aparición de reacciones alérgicas (o, en su caso, de intolerancia alimentaria) en personas que han conseguido mantenerse libres de síntomas durante el resto del año.

Por una parte, en las fechas navideñas muchos de nosotros comemos con mayor frecuencia fuera de casa. Entre los adultos, es costumbre habitual la celebración de almuerzos o cenas de empresa, en las que se aprovecha para confraternizar con los compañeros de trabajo. No es raro que el menú se concierte de forma colectiva, y algunas veces ocurre que la persona alérgica, que ha delegado la elección de los alimentos en otras personas, se encuentre con que se sirven platos de cuyos ingredientes no puede tener total seguridad. Por suerte, con la normativa que entra en vigor dentro de dos días, la información sobre el contenido en alérgenos (al menos, sobre los alérgenos más frecuentes) debe estar disponible para los comensales.

Son frecuentes, también, los viajes, con alojamiento en casa de familiares que viven en otra localidad, o en establecimientos hoteleros. La preparación de los alimentos por personas extrañas, que quizás no conocen (o no conocen bien, con todas sus implicaciones) la alergia o intolerancia de sus invitados, puede propiciar que se comentan errores: especialmente cuando quien manipula los alimentos o los cocina no tiene una formación sólida en lo referente a cómo evitar la contaminación cruzada.

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En las celebraciones navideñas consumimos, con frecuencia, productos alimenticios elaborados, con múltiples ingredientes, algunos de los cuales se cuentan entre los alérgenos más frecuentes o entre los elementos que más habitualmente causan intolerancia. En los turrones y otros dulces navideños (mantecados, polvorones, mazapán, …) es habitual la presencia de frutos secos, que están entre los alimentos más frecuentemente causantes de alergias alimentarias. A veces, estos dulces navideños, habituales en las sobremesas de los banquetes familiares, representan el primer contacto de los niños pequeños con los frutos secos, y no es excepcional que alguna alergia a tales alimentos debute con una reacción inesperada durante estas fiestas. Leche de vaca, huevos, harina de trigo (con gluten), … son otros elementos habituales en estos productos, y que también deben ser tenidos en cuenta.

Otro riesgo importante es la posibilidad de bajar la guardia. Las prolongadas conversaciones, largo tiempo esperadas, con seres queridos a los que sólo vemos de forma esporádica, puede hacer que nuestra atención sobre cualesquiera otras circunstancias de nuestro entorno se relaje. De especial gravedad, por supuesto, es que los niños pequeños queden sin una vigilancia constante cuando tienen acceso a alimentos que no deben tomar. Pero en ese contexto incluso los propios adultos pueden cometer alguna transgresión dietética involuntaria, especialmente si el alcohol entra en la ecuación.

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En definitiva, si bien las alergias alimentarias pueden ser las mismas que existen a lo largo del año, la Navidad sí supone un contexto en el que aumenta el riesgo de padecer una reacción, e incluso una reacción grave… por lo cual es importante extremar las precauciones.