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¿Quieres participar en una encuesta global sobre autoinyectores de adrenalina?

La Asociación Española de Personas con Alergia a Alimentos y Látex (AEPNAA) está colaborando en un estudio de investigación internacional liderado por la Dra. Susan Waserman, alergóloga de la Universidad de McMaster en Hamilton, Ontario (Canadá), junto a la organización Food Allergy Canada,  otros investigadores clínicos y asociaciones de pacientes con alergia.

Se trata de un proyecto de investigación que lleva por título «Revisión global de la disponibilidad de adrenalina y las prácticas de manejo de la anafilaxia entre las organizaciones de pacientes en diferentes países«: concretamente, participan en la iniciativa más de 20 países.

El objetivo del estudio es recabar información que permita mejorar la comprensión de la disponibilidad de autoinyectores de adrenalina en todo el mundo y revisar los planes de emergencia ante una anafilaxia y el uso de adrenalina no recetada de forma individual o «adrenalina en stock» (es decir, los dispositivos que no han sido recetados específicamente para un paciente y que pueden ser utilizados ante emergencias anafilácticas: por ejemplo, los que pueden encontrarse en la enfermería de un centro escolar).

La fuente de información para recogida de datos es una encuesta en la que se invita a participar a personas con alergia a alimentos o látex u otras alergias que causen riesgo de anafilaxia y dispongan por ello de autoinyectores de adrenalina (así como a los padres o tutores legales de menores que se encuentren en esta situación).

Completar la encuesta lleva aproximadamente 15 minutos, y todos los datos recogidos permanecerán anónimos.

Si cumples los requisitos y quieres aportar tu experiencia, todavía estás a tiempo: puedes acceder a la encuesta a través de la página web de AEPNAA, simplemente pulsando sobre esta fotografía, que es la imagen que la organización Food Allergy Canada utiliza para promocionar el estudio:

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¿Qué aporta a los niños alérgicos el teléfono contra el acoso escolar puesto en marcha por el Ministerio?

La existencia de circunstancias especiales que dificultan la integración de un niño en su grupo de iguales es uno de los factores que los expertos señalan como indicadores de riesgo de sufrir acoso escolar. Algunas enfermedades pueden representar uno de esos factores. Es el caso de las enfermedades alérgicas, tanto las alergias alimentarias, que obligan a llevar una dieta especial y a mantener un cuidado exquisito con lo que se ingiere dentro y fuera del comedor, como algunas alergias respiratorias, que en situaciones de mal control pueden mermar la capacidad de ejercicio del niño enfermo, lo cual podría condicionar su participación o rendimiento en juegos y deportes de competición.

Ayer, martes 1 de noviembre, comenzó a funcionar el nuevo teléfono contra el acoso escolar habilitado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Se trata del número 900 018 018, que sus promotores defienden como fácil de recordar porque el número 018 puede asociarse con la edad de los escolares: de 0 a 18 años.  Se trata de un teléfono gratuito, confidencial, que no deja rastro en la factura y que estará operativo las 24 horas del día durante los 365 días del año. En el equipo implicado trabajarán psicólogos, trabajadores sociales y juristas en colaboración con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Estos profesionales pondrán en conocimiento de la Inspección educativa cada caso, y los casos graves se derivarán a la Policía.

Para las personas con discapacidad auditiva o del habla, se habilita también un servicio de mensajería de texto, así como la atención de un especialista en lengua de signos por video-chat o video-llamada.

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Cualquier iniciativa orientada a evitar el acoso escolar, y a ayudar a quienes los sufren, es bienvenida. No obstante, y sin perjuicio de lo anterior, creemos que, en el caso de los escolares alérgicos, hay todavía mucho que trabajar en lo referente a la información, formación y concienciación de los profesionales del propio centro educativo, y que ese enfoque podría disminuir la necesidad de recurrir a ayuda externa (en muchos casos, incluso hacerlo completamente innecesario). Es nuestra percepción que muchos escolares alérgicos se enfrentan todavía al desconocimiento y la incomprensión de sus propios educadores, y que una adecuada implicación de éstos facilitaría la integración de los niños enfermos en su grupo de iguales.

Está bien, por supuesto, contar con la posibilidad de contactar con desconocidos mediante un número de teléfono que no deje rastro en la factura, pero estaría todavía mejor que todos los educadores y otros profesionales que trabajan en contacto diario con estos niños conocieran y comprendieran realmente sus necesidades especiales, y estuvieran motivados e implicados en conseguir que esas necesidades no se convirtieran en limitaciones para que la relación con sus compañeros sea completamente normal.

Es una idea.