¿De qué hablamos cuando hablamos de… marcha atópica o marcha alérgica?

La alergia es una enfermedad sistémica (es decir, que afecta a todo el organismo) para la que existe una predisposición de tipo genético. Puesto que se trata de un trastorno en el que está implicado el sistema inmunitario, el cuerpo entero puede verse afectado.

En la práctica, las manifestaciones se presentan más frecuentemente en un órgano u aparato concreto, por lo general muy relacionado con la vía por la cual el alérgeno ha accedido al organismo.

Y no son raras las sensibilizaciones múltiples (cuando una persona es alérgica, tiene más tendencia a desarrollar sensibilizaciones a distintos alérgenos, con manifestaciones en diversos órganos).

Llamamos atopia a la predisposición de base genética para la formación de IgE específica para alérgenos diversos. O, dicho de otra forma, la predisposición genética para sensibilizarse y padecer alergia a diferentes sustancias. Frecuentemente, a lo largo de la vida de las personas que padecen esta condición, ocurre que los alérgenos frente a los cuales existe sensibilización van aumentando, y las manifestaciones pueden aparecer en nuevos órganos o aparatos.

En consonancia con lo anterior, llamamos marcha atópica, o marcha alérgica, al proceso por el cual en los primeros años de vida de un mismo sujeto con atopia, existe una progresión en los órganos y aparatos afectados por los síntomas, o, dicho de otra forma, la sintomatología mediante la cual se manifiesta su enfermedad alérgica se va haciendo más amplia y variada con el tiempo. Generalmente los primeros síntomas son cutáneos, con la presencia de una dermatitis atópica, y posteriormente aparece alergia respiratoria, que se manifiesta con una rinoconjuntivitis (inicialmente) y posteriormente con síntomas de asma. En la historia natural de la enfermedad alérgica, la progresión desde un cuadro inicial, en las primeras etapas de la vida, de dermatitis atópica a un cuadro de alergia respiratoria con rinoconjuntivitis y, después, asma, es la evolución característica de este fenómeno, y recibe el nombre de marcha atópica o marcha alérgica. No es raro que también se intercalen síntomas gastrointestinales como manifestación de una alergia alimentaria.

Afortunadamente, existe un tratamiento específico (la inmunoterapia con alérgenos o “vacuna” de la alergia) capaz de interrumpir esta tendencia.

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