Sin noticias del tigre: No encuentran el mosquito Aedes albopictus en el Guadalhorce

Durante las últimas semanas, vecinos de la zona de Málaga ubicada en la cercanía de la desembocadura del Guadalhorce (y muy especialmente los vecinos de la urbanización Guadalmar) había manifestado su preocupación por la posible presencia de una colonia (o más) de mosquito tigre (Aedes albopictus) cerca de sus viviendas.

El mosquito tigre, de mayor tamaño que el mosquito común, es más agresivo, pica a cualquier hora del día o de la noche (mientras que el mosquito común tiene predilección por la noche), y su probóscide puede incluso atravesar ciertos tejidos y prendas de ropa, por lo que puede picar en zonas cubiertas.

Las proteínas presentes en la saliva del mosquito tigre, esas proteínas que inyecta en la sangre de su víctima, tienen carácter alergénico, es decir, pueden dar lugar a una alergia. También ocurre en el caso del mosquito común (es lo que conocemos, en uno u otro caso, como síndrome de skeeter), pero, como hemos visto, el mosquito tigre presenta la característica de ser más agresivo y picar con más facilidad.

Además, el Aedes albopictus puede transmitir diversas enfermedades, como el dengue, el chikungunya o el Zika (las tres son enfermedades víricas).

Agobiados y alarmados por los motivos descritos, los vecinos de la zona han estado insistentemente pidiendo intervenciones a las autoridades municipales y a las autoridades sanitarias.

Como consecuencia de ello, la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Málaga han recurrido al Servicio de Control de Mosquitos de la Diputación Provincial de Huelva.

¿Por qué tiene Huelva un servicio de control de mosquitos al que otras provincias, como Málaga, piden ayuda?

La provincia de Huelva tiene en torno a 150 km de litoral de suave relieve, arenoso y formando playas, y es destino de vacaciones habitual de turistas procedentes del interior de la provincia y de las provincias vecinas (en realidad, cada vez vienen más y de más lejos), que duplican durante el verano el número de habitantes de los municipios de su costa.

Esta línea de costa se encuentra interrumpida por la desembocadura de cuatro ríos, al amparo de los cuales se desarrollan marismas de naturaleza fluviomarina dependientes de la dinámica de las mareas (las mareas, en Huelva, no son como en el Mediterráneo: ¡aquéllo es Atlántico, y allí se notan!).  Y muchos de los núcleos urbanos de mayor atractivo turístico se emplazan en la desembocadura de los ríos y, por tanto, en estrecho contacto con las marismas asociadas.

¿Recuerdas las fascinantes imágenes aéreas de las marismas sevillanas del Guadalquivir que presentaba la película La Isla Mínima, de Alberto Rodríguez (inspiradas por el trabajo de los fotógrafos Atín Aya y Héctor Garrido), cuyo director de fotografía, Álex Catalán, obtuvo el premio a la mejor fotografía en la XXIX edición de los premios Goya? Imagina lo cómodos que pueden sentirse los mosquitos en un hábitat como ese.

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Fotograma de la película La Isla Mínima (2014).

Así que en 1987 se creó el Servicio de Control de Mosquitos, dependiente de la Diputación Provincial de Huelva.

Dos expertos del mencionado servicio se han desplazado a Málaga, han estudiado la zona, y, según han comunicado, no han encontrado evidencias del mosquito tigre, y sí de la especie llamada Aedes caspius, un tipo de mosquito de una amplia distribución y muy común en toda la cuenca mediterránea que no resulta tan peligroso. En el entorno de la desembocadura del río hay numerosas zonas con potencialidad para la cría de esta especie, cuya presencia va ligada a factores ambientales claves como la inundación de zonas propicias para la cría y las elevadas temperaturas, y las lluvias abundantes del pasado mes de mayo contribuyeron a crear un hábitat propicio. Los técnicos de la Diputación de Huelva han acordado en regresar de nuevo en otoño para hacer un seguimiento de la zona.

Que no hayan encontrado colonias del mosquito tigre es muy buena noticia, y no solamente para las personas con síndrome de skeeter, sino para todos.

 

 

 

 

 

 

Solsticio de Verano: Luna llena tras la nube de polen

Hoy es el día más largo del año. Es el momento del año en que el Sol, en su movimiento aparente (en realidad, es la Tierra la que se mueve), pasa por uno de los puntos de la eclíptica más alejados del ecuador. Se trata del Solsticio (del latín solstitium -sol sistere-, «Sol quieto») de Verano, y marca el fin de la primavera y el inicio oficial del verano en el Hemisferio Norte.

La NASA (National Aeronautics and Space Administration o Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio: la agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial civil, así como de la investigación aeronáutica y aeroespacial) ha publicado esta hermosa fotografía (cuyo autor es Max Alexander) que muestra el amanecer del día de hoy (el amanecer del solsticio de verano) en el monumento de Stonehenge (Stonehenge es un monumento megalítico situado cerca de Amesbury, en Inglaterra, que data de finales del neolítico, en torno al siglo XX a.C.;  en el solsticio de verano, el Sol sale justo atravesando el eje de la construcción, lo que hace suponer que sus constructores tenían conocimientos de astronomía):

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Puesto que se trata del día más largo del año, coincide, necesariamente, con la noche más corta del año. Esta noche, además, tendremos Luna llena. Aunque ese fenómeno no tenga especial relevancia desde un punto de vista meteorológico, la coincidencia del solsticio con la Luna llena es realmente rara y no ocurría desde 1948: ¡hay que remontarse casi 70 años atrás para encontrar la coincidencia que tendrá lugar hoy!.

Y este año está resultando, también, especialmente complicado para las personas con alergia primaveral. La polinización de muchas plantas se ha retrasado, y, terminando ya la primavera, sin embargo el cielo sigue plagado de polen de algunas de las especies más alergénicas: nos referimos al olivo y a las gramíneas. En los últimos días se han seguido registrando niveles altos de polen de olivo y gramíneas en la atmósfera de la Costa del Sol, sobre todo cuando soplaron vientos de componente norte. Según la información proporcionada por el Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga y la Red Andaluza de Aerobiología, las concentraciones de polen de gramíneas han subido de manera significativa recientemente, habiéndose registrado durante algunos días niveles superiores a los 200 granos por metro cúbico de aire; los niveles de polen de olivo, por su parte, han comenzado a descender, pero aún se han mantenido en niveles altos durante los días de poniente y terral (vientos del interior de la provincia).

Habrá que tener un poco más de paciencia.