Volar con alergias: compañías aéreas y alergias alimentarias.

Hay alergias alimentarias que pueden desencadenar síntomas, incluso graves, aunque el alimento no se ingiera: se trata de alérgenos que, en determinadas situaciones, pueden ser vehiculizados por el aire y llegar al enfermo a través de sus vías respiratorias.

Un ejemplo típico, y relativamente frecuente, es el de la alergia a pescados o mariscos: los pacientes muy alérgicos pueden padecer síntomas simplemente con exponerse a los vapores de cocción del alimento. Otro ejemplo significativo es el de algunos frutos secos, los cuales,  especialmente cuando se sirven en bolsitas que han podido verse sometidas a golpes o compresiones, al ser liberados pueden desprender pequeños fragmentos en forma de polvillo o cascarillas que viajan por el aire, con el consiguiente riesgo de ser inhalados. Algo especialmente peligroso en espacios cerrados. Como, por ejemplo, las cabinas de pasajeros de un avión, en las que, además, resulta especialmente complicado brindar a alguien que padece una anafilaxia la ayuda médica que precisa.

Por eso, las compañías aéreas están sensibilizadas con este tema.

British Airways, por ejemplo, ha anunciado que, a partir de mañana 18 de febrero de 2016, emitirá anuncios por megafonía en vuelo indicando a los pasajeros que no deben comer cacahuetes ni nueces cuando estén sentados cerca de un pasajero con alergia a estos alimentos. Para ello, evidentemente, la persona alérgica deberá identificarse a la tripulación. En la actualidad, esta compañía aérea ya evita la presencia de cacahuetes en los aperitivos o comidas que sirven, pero no evitan las nueces (y, además, tampoco es descartable que algún pasajero pudiera incorporar al avión algunos frutos secos para su propio consumo). Lo deseable (incluso exigible) es que los mencionados anuncios se hagan respetando el anonimato del enfermo.

En realidad, British Airways (una de las mayores compañías aéreas del mundo, que transporta anualmente en torno a 40 millones de pasajeros en 78 países) no fue la primera compañía en adoptar una política restrictiva respecto a los frutos secos: Delta Airlines (que transporta 105 millones de pasajeros dentro de los Estados Unidos y 24 millones internacionalmente) ya prohibió previamente la venta o suministro de productos alimentarios que contengan cacahuetes en sus vuelos.

Es previsible, lógicamente, que progresivamente otras compañías vayan aproximándose a este tipo de abordajes del problema… especialmente si los pasajeros demuestran valorar este hecho como una ventaja competitiva a la hora de elegir volar en una u otra compañía.

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