¿Qué son los prebióticos y qué tienen que ver con las alergias?

Los prebióticos son ingredientes alimentarios (suelen ser oligosacáridos no digeribles) que llegan al colon y sirven de sustrato a los microorganismos, estimulando el crecimiento selectivo de determinadas especies bacterianas beneficiosas (principalmente, bifidobacterias y lactobacilos) en el intestino.
La comunidad de microorganismos vivos residentes en el intestino recibe el nombre de microbiota intestinal, y hoy tenemos evidencia de que una parte importante de la relación existente entre la dieta la salud tiene que ver con el equilibrio microbiano en el interior del tubo digestivo. En este equilibrio juegan un papel importante los prebióticos.
Un campo de estudio apasionante es precisamente el del posible papel que pueden jugar los prebióticos en la modulación de la respuesta inmune.  La respuesta inmune es tremendamente compleja, e involucra a diversas células y multiples moléculas, pero hay diversas teorías que defienden que la microbiota intestinal (y, por tanto, los prebióticos, al condicionar la composición de la misma) cumpliría una función importante en la regulación de la misma. Por ejemplo, tal vez las bacterias presentes en el intestino, o fragmentos de ellas, al interactuar o penetrar en el epitelio que recubre la pared intestinal, estimularían el tejido linfático asociado al mismo, poniendo en marcha determinados mecanismos implicados en el desarrollo o regulación del propio sistema inmune. Se ha comprobado, también, que productos originados por la fermentación de los propios prebióticos, o producidos por las bacterias intestinales, pueden interactuar con células del sistema inmune, por ejemplo inhibiendo la proliferación de linfocitos o disminuyendo la producción de citoquinas (que son proteínas que sirven para llevar mensajes u órdenes entre las distintas células del sistema inmune, con un papel fundamental en la regulación de la función de las mismas).
Ya hemos hablado en este blog de la llamada hipótesis de la higiene, que explica el aumento de prevalencia de enfermedades alérgicas (y otras enfermedades autoinmunes) en la sociedad tecnológica e industrializada en base a la pérdida de contacto, en el entorno urbano, de antígenos de organismos con los cuales los mamíferos habríamos co-evolucionado, y que jugarían un papel importante en el desarrollo adecuado de nuestros sistemas inmunológicos en los primeros estadios de la vida. La hipótesis de la higiene es compatible con la función que parece ejercer la microbiota intestinal, pues al menos parte de esos antígenos podrían entrar en contacto con nuestro organismo a través del aparato digestivo. De hecho, algunos estudios han puesto de manifiesto una posible relación entre microbiota colónica y desarrollo de enfermedades alérgicas, especialmente en la alergia a alimentos y la dermatitis atópica. No obstante, es un campo de estudio en el que todavia tenemos más incógnitas que certezas.
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