Los Médicos Internos Residentes (MIR) son, como su nombre indica, Médicos.

Si has tenido que acudir al servicio de urgencias de un hospital público para ser atendido por alguna manifestación grave y/o urgente de una enfermedad alérgica, como una crisis de asma, una urticaria aguda o una anafilaxia, es muy probable que te haya atendido un Médico Interno Residente: es decir, un MIR.

Los Médicos Internos Residentes son médicos que se encuentran realizando su periodo de formación de postgrado para optar a una especialidad: en el argot de los profesionales, ese periodo formativo recibe el nombre de “Residencia”. Se accede a la misma a través de una convocatoria selectiva anual, el famoso “examen MIR”, en virtud de cuyo resultado se establece una prelación de los aspirantes para distribuir entre ellos las plazas (limitadas) de las diversas especialidades.

Los adjetivos “internos” y “residentes” se justifican porque, en los primeros años del sistema actual, estos médicos estaban internos en su hospital, prácticamente no salían del mismo, pues vivían en él, residían en el hospital, para que, de esa forma, aprovecharan al máximo su periodo de formación como especialistas. En la actualidad ya no residen en el hospital (residen en sus respectivos domicilios, como cualquier otro trabajador del centro), aunque se les exige dedicación exclusiva (a tiempo completo) a su periodo formativo.

Ya no son, en el sentido literal de estas palabras, “internos” ni “residentes”, pero, por supuesto, sí son médicos: han terminado el periodo de formación universitaria, han obtenido el título que les habilita para ejercer como médicos, y, además, han demostrado su aprovechamiento superando un examen, el examen MIR, que (como justamente reconoce la percepción popular) no es precisamente sencillo.

Y no están (aquí, por el contrario, la percepción popular no se muestra muy acertada) “cobrando por hacer prácticas”. Su periodo formativo está estructurado de tal forma que van asumiendo responsabilidades de forma progresiva,  pero desde el primer momento son médicos contratados por el hospital, que están prestando un servicio asistencial (también investigador, con frecuencia; e incluso docente): por eso, decíamos al principio, si has tenido que acudir al servicio de urgencias de un hospital público para ser atendido por alguna manifestación grave y/o urgente de una enfermedad alérgica, es muy probable que te haya atendido un Médico Interno Residente.

Congruentemente con lo dicho, tienen derechos y obligaciones, como cualquier otro trabajador. Aunque con peculiaridades: por ejemplo, generalmente su salario es inferior al de sus compañeros que ya son especialistas, pero eso no quiere decir necesariamente que trabajen menos.

 La sección “Médico Joven” de Diario Médico ha elaborado una infografía que recoge, de forma somera, los derechos y deberes del MIR como trabajador del servicio público de salud. Si quieres acceder a la misma, pulsa sobre la imagen:

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