La grandeza de lo sencillo (o Cómo aliviar la angustia de un niño)

Hoy 20 de noviembre, fecha en que se celebra el Día Universal del Niño (en realidad, la fecha no coincide en todos los países, pero es la que ha propuesto la Asamblea General de las Naciones Unidas y la que ha elegido España), día dedicado a fomentar la fraternidad y la comprensión hacia los niños del mundo, y destinado a la realización de actividades para la promoción de su bienestar y la salvaguarda y respeto de sus derechos, queremos destacar un par de iniciativas orientadas a disminuir la aprensión o el dolor de los niños pequeños ante la realización de las pruebas cutáneas de alergia.

Las pruebas que más frecuentemente se llevan a cabo para el diagnóstico específico de las enfermedades alérgicas consisten en aplicar diversas sustancias sobre la piel del enfermo y realizar una punción que perfora la capa córnea, permitiendo de tal modo que la sustancia que quiere probarse se ponga en contacto con la capa de la piel que queda debajo (pruebas en prick-test). La punción es pequeña y superficial, pues la lanceta que se utiliza para ello tiene un tope que impide su penetración, pero la mera idea de someterse al pinchazo puede producir angustia en los niños.

Diversos trabajos han constatado que la música puede reducir la percepción del dolor y el estrés por parte de los niños que se someten a actuaciones médicas, por ejemplo en aquellos niños que son atendidos en servicios de urgencias pediátricas.  Recientemente, nuestra compañera la Dra. Gloria Requena y un grupo de colaboradores han probado su efecto en la reducción de la percepción del dolor en una población pediátrica (con una media de edad de entre 8 y 9 años) que se sometía a pruebas en prick-test. Valoraron la percepción del dolor mediante una escala analógica visual (cada niño señalaba un nivel entre 0 y 10 dependiendo de la intensidad del dolor que había sentido), y encontraron que, de los niños que habían estado escuchando música  durante la prueba, sólo un 29% señalaron haber experimentado dolor (considerando como tal un nivel de 3 o mayor), frente a un 81,1% en el llamado grupo control (los niños que no habían escuchado música durante la prueba). El trabajo se publicó el pasado mes de agosto en la revista Pediatric Allergy and Immunology.

Otro estudio divulgado más recientemente (en octubre, en la revista Allergy), llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Tel-Aviv, comprobó que la presencia de payasos durante la realización de la prueba podía disminuir también de forma significativa la presencia de dolor entre los niños que se sometían a la prueba en prick-test. En este caso, no se trataba de payasos cualesquiera, sino de miembros de Dream Doctors, una organización no gubernamental que proporciona payasos a hospitales de Israel (por ese motivo, el trabajo se refiere a ellos como “payasos-médicos”, y cabe asumir que estaban familiarizados con la interacción directa y cercana con niños enfermos), y se excluyeron del estudio los niños que habían manifestado tener miedo a los payasos (una fobia que recibe el nombre de coulrofobia).

En ambos casos, las intervenciones puestas en marcha no eran complicadas, y en ambos casos obtuvieron resultados positivos. A veces, con un poco de imaginación, no cuesta mucho aliviar la angustia de un niño.

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