La alergia a las mascotas se manifiesta como alergia respiratoria

Catsu the cat es el nombre de una página web (www.catsuthecat.com) en la cual se publica una serie de tiras cómicas protagonizadas por una gata llamada Dita. En diciembre de 2012, su autora, Daria, abordó el tema de la alergia al gato, del siguiente modo:

Dita

Puesto que el comportamiento de los animales es impredecible, es cierto que en ocasiones nos sorprenden buscando insistentemente la compañía personas que, por un motivo u otro, preferirían evitarlos.

Padecer una alergia es, sin duda, uno de los mejores motivos para evitar la proximidad del gato o del perro, pero no debemos olvidar que la alergia a las mascotas se manifiesta como una alergia respiratoria, y, en consecuencia, podemos esperar constatar reacción a alérgenos transportados por el aire: no es necesario el contacto físico con el animal.

Aprovechemos, entonces, para retomar algunos aspectos que ya hemos abordado previamente en este blog. Recordemos que, en contra de lo que muchas personas piensan, el pelo del animal no es la principal fuente de alérgenos, sino que suelen dar más problemas alérgenos presentes en la saliva, la orina, y en secreciones de las glándulas sebáceas de la piel, que se ven transportados por partículas de caspa o fragmentos de epitelio desprendidos. Recordemos, también, que, por este motivo, si bien hay razas de perros o gatos que pueden tener mayor potencial alergénico (por tener, por ejemplo, más tendencia a producir secreción sebácea), no existe ninguna raza que sea completamente hipoalergénica. Curiosamente, en algunos países de latinoamérica se ha afianzado la creencia popular de que los chihuahuas son una raza de perros que no producen alergia, y que incluso la convivencia con uno de estos animales podría curar una previa alergia al perro.  No es cierto: los chihuahuas pueden, también, producir alergia, como cualquier otra raza de perros.

Recordemos, también, que una de las principales medidas para el tratamiento de la alergia a las mascotas es la evitación del alérgeno, que implica deshacerse del animal, lo cual con frecuencia constituye un problema importante por los vínculos afectivos que se han desarrollado hacia el mismo; y que, aunque el animal salga definitivamente de la casa, dentro de la misma siguen detectándose, durante semanas o incluso meses, niveles de alérgenos en concentraciones capaces de producir problemas a la persona alérgica.

Aunque la alergia a animales es frecuente, hasta la fecha se han identificado y caracterizado sólo algunos de los alérgenos responsables. Sabemos que varios de ellos pertenecen a una familia de proteínas que reciben el nombre de lipocalinas y que se comportan como feromonas, y su producción es más frecuente en los machos, en los que se puede producir de forma continuada, mientras que en las hembras se producen durante la época de celo. Lamentablemente, estas proteínas no son las únicas que producen alergia, pero, cuando son ellas las causantes del problema, generalmente las hembras son (por el motivo referido) menos alergénicas que los machos.

Los animales más estudiados desde el punto de vista alergológico son perros y gatos. En lo que se refiere a los gatos, de todos los alérgenos con relevancia clínica identificados (siete hasta la fecha), los llamados Feld1 y Feld3 son los que más sensibilizaciones producen.

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