El alérgeno del mes: El kiwi

El kiwi es una planta trepadora originaria de China, donde ya se conocía y consumía desde varios siglos antes de Cristo.  Se introdujo en Nueva Zelanda a principios del siglo XX, y allí fue donde se le dio el nombre con que hoy la conocemos: hay quien piensa que tal vez por una cierta similitud entre su fruto, con una piel parda cubierta de vellosidades, y el aspecto del ave del mismo nombre. Precisamente por su fruto comestible, se difundió, a lo largo del siglo XX, desde Nueva Zelanda a otras zonas del mundo. Sus especies más comunes son Actidinia deliciosa (kiwi verde) y Actidinia chinensis (kiwi amarillo).

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Se conocen casos de alergia al kiwi desde hace más de 30 años. De hecho, después de las rosáceas, el kiwi está entre las frutas que con mayor frecuencia producen alergia alimentaria. La forma de presentación más frecuente suele ser mediante síntomas clínicos leves, como síndrome de alergia oral, pero se han descrito también cuadros de urticaria, angioedema, urticaria de contacto, síntomas respiratorios como rinitis, conjuntivitis, o anafilaxia grave.

No es raro que la alergia al kiwi se presente asociada a otras alergias, como al látex, o a alergias respiratorias como al polen de abedul o al de las gramíneas, o a otras alergias alimentarias como al aguacate, plátano o manzana. Sin embargo, en ocasiones se presenta como alergia única (en torno al 12 % de los pacientes, según un trabajo español publicado en 2004).

Se han reconocido 11 alérgenos de Actidinia deliciosa, que se nombran con numeración correlativa entre Act d 1 y Act d 11, mas una quitinasa (Act d Chitinase); y 6 alérgenos de Actidinia chinensis, nombrados Act c1, 2, 4, 5, 8 y 10, mas una quitinasa (Act c Chitinase). Precisamente estas quitinasas son las responsables de la reactividad cruzada, tanto de kiwi verde como de kiwi amarillo, con el látex (debido a la alta homología de secuencia con la proteína heveína del látex) y con otras frutas (síndrome clínico que, precisamente, recibe el nombre de síndrome látex-frutas).

Aunque no se han identificado factores genéticos relacionados con la alergia al kiwi, el año pasado se publicó un trabajo turco que presentaba el caso de tres miembros de una misma familia (la madre y dos hijos) con alergia al kiwi (que se había manifestado, en los tres casos, mediante anafilaxia) coincidente con sensibilización respiratoria a ácaros del polvo doméstico y a hongos (Alternaria).

Los extractos comerciales con kiwi existentes hasta la fecha no han mostrado una utilidad en el diagnóstico que resulte comparable al empleo de la propia fruta natural, por lo que, para evitar falsos negativos, se recomienda la utilización de esta última mediante las pruebas cutáneas en técnica de prick-prick en los casos de historia sugestiva en que las pruebas cutáneas con extractos comerciales hayan resultado negativas.

De momento, el único tratamiento existente consiste en la evitación del alimento en la dieta.

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