Eczema, entre los términos médicos más buscados en Google en 2015

Internet es una de las pricipales fuentes de información sobre aspectos relacionados con la salud y la enfermedad para personas de todas las edades, y muy especialmente para los adolescentes, quienes con frecuencia se encuentran más cómodos intentando resolver sus dudas amparados en la (falsa) sensación de anonimato que les proporciona la Red en lugar de compartirlas con un adulto. El principal riesgo que eso supone, como ya hemos comentado previamente, es la dificultad para discriminar la información fiable de la información espuria, algo tremendamente importante cuando de la asimilación de esa información puede derivar la adopción de conductas o actuaciones con consecuencias para nuestra salud o la de otras personas.

Como referíamos a mediados del mes pasado, Google ha hecho públicas cuáles han sido las búsquedas más frecuentes en su buscador durante el año 2015. El buscador Google sigue siendo el más popular en España, con diferencia, y a través de él los usuarios españoles canalizan la mayoría de sus búsquedas. Por eso, saber cuáles son las enfermedades más buscadas en Google durante un año concreto nos orienta sobre cuáles son las principales preocupaciones de la población en este ámbito.

Las enfermedades más buscadas en Google desde España durante 2015, según ha trascendido a la prensa, son las siguientes:

1. Lupus, con una media de 1.500.000 búsquedas mensuales.

2. Diabetes, con 1.220.000 de consultas mensuales.

3. Herpes, con 1.220.000 de consultas mensuales como media.

4. Ébola, con 1.000.000 de consultas mensuales.

5. Psoriasis, con 1.000.000 de consultas mensuales como media .

6. Anemia, con 823.000 consultas mensuales en el último año.

7. Eczema, con 823.000 búsquedas mensuales.

8. Meningitis, con 823.000 ocasiones mensuales de media.

9. VPH, que son las siglas del virus del papiloma humano, se ha buscado hasta en 673.000 ocasiones como media mensual.

10. Cáncer, con una media de 673.000 consultas al mes.

Muchos de estos términos tienen una relación más o menos directa con el sistema inmunitario: por ejemplo, Lupus es una enfermedad autoinmune sistémica, Herpes y VPH se refieren a virus, y en la lucha contra al Cáncer el sistema inmune juega un papel esencial.

El Eczema, por su parte, puede presentarse en el contexto de algunas enfermedades alérgicas. De hecho, considerado así, aisladamente, el término Eczema no se refiere a una enfermedad concretas, sino que puede ser la manifestación (única, o en el contexto de otras manifestaciones múltiples) de diversas enfermedades.

El término Eczema (o Eccema, pues son sinónimos, e indistintamente puede escribirse de un modo u otro) se refiere a un conjunto de afecciones de la piel que se caracterizan por presentar lesiones inflamatorias cutáneas diversas, que suelen empezar con eritema (enrojecimiento de la piel) y de ahí, en caso de progresar, pasar a pápulas (lesiones sobreelevadas sobre el plano circundante), vesículas o incluso ampollas, que pueden romperse liberando su contenido líquido al exterior, y dando lugar de ese modo a erosiones y fisuras.

El vocablo procede de un verbo griego cuya trasliteración a nuestro alfabeto sería ekzein, que significa “hervir” o “hacer hervir”. Se incorporó a la terminología médica a partir de su empleo en el lenguaje popular, y es inevitable intuir la referencia a una piel “que hierve”. Aparece por primera vez para referirse a un trastorno dermatológico en los textos médicos de Dioscórides, pero su incorporación formal a la terminología médica se suele atribuir a Aetius de Amida, en una época más tardía (año 543, ya en plena Edad Media).

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En el ámbito de la Alergología, existen en especial dos enfermedades que suelen manifestarse característicamente con eczema: una es la dermatitis de contacto alérgica (también llamada eczema alérgico de contacto), y la otra es la dermatitis atópica (también llamada eczema atópico). Al igual que ocurre en el resto de procesos alérgicos, ninguno de estos eczemas es contagioso, pues dependen de factores constitucionales propios del enfermo, y no está implicado en su génesis ningún agente infeccioso.

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