¿De qué hablamos cuando hablamos de alergia… primaveral?

Aunque hay otros alérgenos cuya prevalencia puede aumentar en primavera (como los ácaros del polvo doméstico, que, en nuestro entorno, se reproducen mejor con las condiciones de elevadas humedad y temperatura de esta estación del año), con carácter general, cuando hablamos de alergia primaveral nos estamos refiriendo a las manifestaciones de una alergia respiratoria por pólenes, es decir, a una polinosis.  Pero no cualquier polen está implicado en una alergia primaveral, sino exclusivamente los pólenes de las plantas que polinizan en primavera. Además, deben cumplir también la característica de ser plantas anemófilas (es decir, que su polen sea transportado por el aire o el viento), pues las plantas con otras modalidades de polinización (como las entomófilas, o por insectos) no suelen causar alergias con entidad de problema de salud pública (pueden dar casos aislados, pero son más raros).

En España, el polen que con mayor frecuencia produce alergia primaveral es el de las gramíneas, seguido por el del olivo. En Andalucía, concretamente, el que con mayor frecuencia la produce es el polen de olivo, seguido por el polen de las gramíneas.

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Respecto a las manifestaciones clínicas, lo más habitual es que se presente en forma de rinoconjuntivitis (es decir, lo que llamamos una fiebre del heno), pero a veces también aparece asma.

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