¿De qué hablamos cuando hablamos de alergia… al polvo?

Con el término polvo aludimos a un conjunto de partículas sólidas de pequeño tamaño (generalmente, con ese nombre nos referimos a las que tienen un diámetro inferior a los 500 micrómetros), que se sedimentan por su propio peso, pero que pueden permanecer suspendidas en el aire por algún tiempo. El polvo se presenta en la atmósfera de manera natural y como resultado de diversas actividades humanas.

Llamamos polvo doméstico al polvo presente en el interior de las viviendas de las personas. Su composición es variable, dependiendo de factores como el país, la localización geográfica, la época del año, la habitación que estudiemos o la forma de vida de las personas que habitan en la casa (si hay mascota o no, las aficiones, etc.).

Entre los componentes del polvo doméstico hay material inorgánico (como restos de rocas, arena o tierra levantados del suelo por el viento y sedimentados finalmente en el interior de nuestras casas), fibras procedentes de los muebles o de las ropas, pólenes, restos de nuestra propia piel o de los epitelios de animales, etc.

Un grupo de investigadores del departamento de Química de la Universidad de Ohio (EE UU) realizó un estudio que se publicó en 2011 en la revista The Journal of Physical Chemistry C, en el que, utilizando un sensor diseñado por ellos mismos, llegaron a identificar 63 partículas diferentes en el polvo de su propio laboratorio. Lo más abundante eran partículas orgánicas. El mineral más común era el cuarzo, seguido de carbonatos y yeso.

En el polvo de las casas viven también los ácaros del polvo doméstico, arácnidos microscópicos que se encuentran en prácticamente todas las superficies y que son tan extraordinariamente ligeros que pueden encontrarse también suspendidos en el aire. Los ácaros se alimentan de esas partículas orgánicas que son precisamente el principal constituyente del polvo doméstico. Para digerir esta materia orgánica, los ácaros excretan enzimas, que pasan también a formar parte del propio polvo. También fragmentos de sus cuerpos y, sobre todo, sus heces, se encuentran formando parte del polvo. Estas partículas, cuando están suspendidas en el aire, pueden entrar en contacto con el organismo humano a través de las vías respiratorias, y en algunas personas pueden producir alergia.

Cuando hablamos de alergia al polvo doméstico, generalmente nos estamos refiriendo a alergia a estos ácaros del polvo doméstico. Podemos identificar, entonces, la expresión “alergia al polvo doméstico” con “alergia a los ácaros del polvo doméstico”: puede ocurrir que una persona haya sido informada de padecer alergia a los ácaros del polvo doméstico y se haya quedado con el concepto de “polvo doméstico”, habiendo obviado u olvidado el concepto de “ácaros”.

La composición del polvo es tan heterogénea que, de otro modo, la expresión “alergia al polvo” resultaría extraordinariamente imprecisa.

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