Todas las entradas de: José Luis de la Fuente

Semana Mundial de la Alergia: “Cambio climático y alergia: Amistades peligrosas”

Este año, la Organización Mundial de la Alergia (WAO, por sus siglas en inglés: World Allergy Organization) ha elegido como eslogan de la Semana Mundial de la Alergia (que será la próxima semana, del 4 al 11 de abril) el siguiente: “Pollen Allergies – Adapting to a Changing Climate: Climate change worsens allergies globally“. Es decir: “Alergia al polen – Adaptándose a un clima cambiante: El cambio climático empeora las alergias globalmente“.

Diversos estudios internacionales han analizado durante los últimos años la posible relación entre el cambio climático y el incremento de los casos de alergia. Hoy sabemos que el cambio climático está alterando los ciclos de polinización de las plantas, y que las partículas diésel producidas por vehículos y calefacciones crean un ambiente hostil para las plantas que hace que el polen que éstas generan sea diferente del que liberan en zonas libres de contaminación: contiene, como mecanismo de defensa, unas proteínas específicas, que llamamos proteínas de estrés, lo cual aumenta su alergenicidad. Ello se traduce no solamente en un incremento de los casos de alergia, sino también en un empeoramiento de los ya existentes.

A finales del año pasado, cuando el portal Encuentra la Inspiración nos invitó a participar en su encuesta para identificar la innovación o noticia más destacada en relación con las alergias respiratorias producida en 2015, no tuvimos duda en señalar como tal el llamado Acuerdo de París, el acuerdo sobre control del cambio climático mediante reducción de emisiones contaminantes al que se llegó en 2015 tras la 21ª Conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, y a los previsibles efectos positivos que a largo plazo las medidas consensuadas en el mismo tendrán sobre las enfermedades respiratorias. Ahora, la WAO, a través de su propuesta para la Semana Mundial de la Alergia, destaca también de forma especial la importancia (y urgencia) de este asunto. No podríamos, entonces, estar más de acuerdo con el tema monográfico elegido para esta Semana.

Porque sensibilizar a todos sobre la relevancia del cambio climático no sólo es importante, sino también urgente. Y además, lamentablemente, su influencia sobre la alergia al polen no es el único efecto pernicioso. Ni siquiera, aún siendo grave, el más grave.

A-3 POSTER-page-002

 

 

 

 

El alérgeno del mes: El polen de plátano de sombra

No es la primera vez que un paciente a quien diagnosticamos una alergia (respiratoria) a polen de plátano de sombra nos pregunta si puede seguir comiendo plátanos.

La respuesta es que sí, puede, y con total normalidad. Al margen del hecho de que ser alérgico a un polen no significa ser alérgico al fruto de la misma planta (como demuestra el hecho de que las personas alérgicas al polen de olivo generalmente pueden comer aceitunas sin problema), el plátano de sombra no produce plátanos, ni bananas.

El nombre científico del plátano de sombra es Platanus hispanica, un árbol de la familia de las platanáceas que crece bien en zonas templadas, alcanza grandes alturas y es muy utilizado como árbol ornamental en parques y jardines, debido a que reúne algunas características que representan, sin duda, ventajas: por un lado, es muy longevo y resiste muy bien la contaminación de las ciudades; por otro lado, soporta muy bien las podas; y, además, aunque es un árbol de hoja caduca, en sus ramas altas puede alcanzar gran frondosidad en verano, lo que hace que proporcione una sombra muy apreciada; de ahí su nombre: plátano de sombra (en realidad, se le conoce también con otros nombres, aunque menos habituales: platanera bravía, platanero, plátano, plátano de paseo o árbol del pica-pica, entre otros. También se le llama plátano de hojas de arce, por la similitud de la forma de su hoja (que puede verse en la fotografía) con la del arce.

Platanus_x_acerifolia_leaf_01_by_Line1

Su gran inconveniente es su potencial alergénico. Aunque tiene un corto periodo de floración, que se desarrolla generalmente entre principios de marzo y finales de abril, tiene una polinización explosiva, alcanzando niveles muy altos de polen en el aire en un corto periodo de tiempo. Realmente, se atribuye a su polen una capacidad alergénica moderada, pero, dado que es una especie muy frecuente en nuestros paisajes urbanos, la prevalencia de alergia a su polen es elevada. En Málaga y Granada (ciudad de Andalucía Oriental que alcanza las concentraciones más elevadas de este tipo de polen), por ejemplo, aproximadamente el 8 % de la población atópica está sensibilizada a este polen. En Jaén, por su parte, la prevalencia de positividad en test cutáneos entre los pacientes con polinosis es superior al 40 %, y en Madrid puede alcanzar el 50 %. Unas cifras muy altas, que sitúan a este polen entre los más frecuentemente condicionantes de alergias respiratorias en la población de nuestro entorno.