¿Aumentan las alergias alimentarias en Navidad?

Así lo preguntó, hace unos días, un paciente en la consulta: “Doctor, ¿es verdad que las alergias alimentarias aumentan en Navidad?”.

En realidad, puesto que se trata de una enfermedad crónica, no hay un aumento de las alergias alimentarias en Navidad (no aumenta su prevalencia, es decir, la proporción de personas con alergia alimentaria respecto al conjunto de la población general). Tampoco hay un aumento de las intolerancias alimentarias. Pero sí existen una serie de circunstancias en Navidad que pueden favorecer la aparición de reacciones alérgicas (o, en su caso, de intolerancia alimentaria) en personas que han conseguido mantenerse libres de síntomas durante el resto del año.

Por una parte, en las fechas navideñas muchos de nosotros comemos con mayor frecuencia fuera de casa. Entre los adultos, es costumbre habitual la celebración de almuerzos o cenas de empresa, en las que se aprovecha para confraternizar con los compañeros de trabajo. No es raro que el menú se concierte de forma colectiva, y algunas veces ocurre que la persona alérgica, que ha delegado la elección de los alimentos en otras personas, se encuentre con que se sirven platos de cuyos ingredientes no puede tener total seguridad. Por suerte, con la normativa que entra en vigor dentro de dos días, la información sobre el contenido en alérgenos (al menos, sobre los alérgenos más frecuentes) debe estar disponible para los comensales.

Son frecuentes, también, los viajes, con alojamiento en casa de familiares que viven en otra localidad, o en establecimientos hoteleros. La preparación de los alimentos por personas extrañas, que quizás no conocen (o no conocen bien, con todas sus implicaciones) la alergia o intolerancia de sus invitados, puede propiciar que se comentan errores: especialmente cuando quien manipula los alimentos o los cocina no tiene una formación sólida en lo referente a cómo evitar la contaminación cruzada.

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En las celebraciones navideñas consumimos, con frecuencia, productos alimenticios elaborados, con múltiples ingredientes, algunos de los cuales se cuentan entre los alérgenos más frecuentes o entre los elementos que más habitualmente causan intolerancia. En los turrones y otros dulces navideños (mantecados, polvorones, mazapán, …) es habitual la presencia de frutos secos, que están entre los alimentos más frecuentemente causantes de alergias alimentarias. A veces, estos dulces navideños, habituales en las sobremesas de los banquetes familiares, representan el primer contacto de los niños pequeños con los frutos secos, y no es excepcional que alguna alergia a tales alimentos debute con una reacción inesperada durante estas fiestas. Leche de vaca, huevos, harina de trigo (con gluten), … son otros elementos habituales en estos productos, y que también deben ser tenidos en cuenta.

Otro riesgo importante es la posibilidad de bajar la guardia. Las prolongadas conversaciones, largo tiempo esperadas, con seres queridos a los que sólo vemos de forma esporádica, puede hacer que nuestra atención sobre cualesquiera otras circunstancias de nuestro entorno se relaje. De especial gravedad, por supuesto, es que los niños pequeños queden sin una vigilancia constante cuando tienen acceso a alimentos que no deben tomar. Pero en ese contexto incluso los propios adultos pueden cometer alguna transgresión dietética involuntaria, especialmente si el alcohol entra en la ecuación.

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En definitiva, si bien las alergias alimentarias pueden ser las mismas que existen a lo largo del año, la Navidad sí supone un contexto en el que aumenta el riesgo de padecer una reacción, e incluso una reacción grave… por lo cual es importante extremar las precauciones.

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