7 de julio, San Fermín: el asma y los toros.

El término sanfermines (escrito así, todo junto y con minúsculas) hace referencia a los festejos que se celebran en Pamplona durante esta semana, en torno a la festividad de San Fermín (patrón de Navarra). Se trata de unas fiestas conocidas a nivel internacional, especialmente a raíz de la difusión que de ellas hizo el escritor norteamericano Ernest Hemingway, premio Nobel de literatura en 1954, en su obra Fiesta (“The Sun Also Rises”), de 1926.

Los festejos comienzan con el llamado chupinazo, que es el lanzamiento de un cohete desde el balcón del ayuntamiento de Pamplona a las 12 del mediodía del 6 de julio, y terminan a las 24 h del 14 de julio con una canción de despedida entonada multitudinariamente por todos los presentes (“Pobre de mí“). La actividad más singular y más famosa de los sanfermines la constituyen por los encierros, consistentes en un recorridos de cientos de metros por las calles de la ciudad, delante de los toros sueltos, que culmina en la plaza de toros. Los encierros se celebran diariamente del 7 al 14 de julio, comenzando a las ocho de la mañana y con una duración media de dos o tres minutos.

La fotografía que ilustra estos párrafos muestra uno de esos encierros, y es obra de Baltasar García, distribuida bajo licencia Creative Commons:

Sanfermines_Vaquillas_Pamplona_05-Baltasar Garcia Flickr

¿Es seguro para una persona asmática correr en uno de esos encierros?

Como ya vimos un par de meses atrás, una pregunta retórica es la que no necesita ni espera contestación: suele utilizarse frecuentemente para proponer al interlocutor una reflexión tan contundente que evidencia, por sí sola, lo innecesario de concretar una respuesta.

Ese es el caso de la pregunta recién formulada.

Cuando hablábamos sobre la realización de deporte por parte de las personas asmáticas, señalamos la conveniencia de evitar actividades en las que no pudiese interrumpirse el ejercicio a voluntad o no pudieran adoptarse, de forma inmediata, las medidas necesarias en caso de presentarse súbitamente una crisis. Es evidente que, cuando uno corre delante de un toro, rodeado por una multitud cuya principal preocupación es precisamente la de no dejarse alcanzar por las astas del animal, verse, de repente, obligado a detenerse por una crisis de disnea que impida mantener el ritmo de la carrera, supone un riesgo importante: sobre todo, para uno mismo pero, dependiendo de las circunstancias, quizás incluso también para otras personas.

Siendo objetivos: correr uno de estos encierros podrá ser emocionante, pero… ¿”seguro”?; probablemente no sería ese el término que emplearíamos para describirlo. Si no es seguro para nadie, entonces, ¿por qué iba a serlo para una persona asmática?

Correr delante de un toro por diversión es una de las actividades que debemos desaconsejar a las personas asmáticas. Por suerte, la diversión en estas fiestas no se limita a la emoción que puede proporcionar la participación directa en los encierros. Se puede disfrutar de los sanfermines sin tener que correr delante de los toros (de hecho, las personas que participan en los encierros son una mínima parte de la enorme multitud que estos días disfruta de la ciudad).

Las personas asmáticas pueden pasar unas fiestas inolvidables (y querer volver cada año) sin necesidad de poner en riesgo su vida.

 

 

 

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