Archivo por meses: enero 2017

Un nuevo medidor de polen en el casco urbano de Málaga

El equipo de Aerobiología del Departamento de Biología Vegetal de la Universidad de Málaga tiene desde el año 1991 una estación aerobiológica situada en la propia Facultad, en el Campus de Teatinos de la Universidad, que capta ininterrumpidamente polen de la atmósfera de Málaga. Tras el análisis de esos datos se elaboran informes semanales que permiten a la población conocer las concentraciones del polen atmosférico. No obstante, el hecho de el captador de pólenes se encuentre en el extrarradio de la ciudad no ha permitido hasta ahora tener conocimiento preciso de los niveles de polen atmosférico concretamente en el centro de Málaga, cuyas características en lo que a vegetación y a variables microclimáticas se refiere, son diferentes, pues se trata de un ámbito más urbano. Y resulta conveniente conocerlos, pues sin duda los pólenes de esa zona afectan a más ciudadanos que los que pueden registrarse en el Campus de Teatinos.

Ahora, esa situación se ha resuelto con la instalación, por parte del mismo equipo, de un nuevo captador en la cubierta de la sede del Centro Asesor Ambiental del Ayuntamiento (situado en la calle Dos Aceras), donde también se ubica la Sección de Biodiversidad y Educación Ambiental del Área de Sostenibilidad Medioambiental.

Los resultados obtenidos tras el procesamiento de esa información podrán consultarse en la web del grupo de Aerobiología la Universidad, y en el portal de datos abiertos del Ayuntamiento (pulsa sobre el icono si quieres acceder a la sección de Medio Ambiente y Sostenibilidad del mismo):

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¿Qué métodos son realmente eficaces para dejar de fumar?

A principios de este mes de enero, los Centers for Disease Control and Prevention (CDC, Centros para Control y Prevención de Enfermedades) de los Estados Unidos de América publicaron un artículo titulado “Quitting Smoking Among Adults – United States, 2000-2015” (“Abandono del tabaco entre adultos – Estados Unidos, 2000-2015“), en el que destacaban algunos datos estadísticos sobre los intentos de abandonar el hábito tabáquico por parte de la población adulta. Aunque, lógicamente, sus datos están referidos a los Estados Unidos, algunos de ellos pueden ser extrapolables a nuestro entorno, o llamarnos la atención sobre algunos aspectos relevantes.

Aproximadamente dos tercios de los fumadores de cigarrillos se habían manifestado interesados en dejar de fumar, y aproximadamente la mitad de ellos refirieron haber recibido alguna advertencia por parte de algún profesional de la salud y haber hecho al menos un intento de dejarlo durante el año anterior. Sin embargo, menos de un tercio de los fumadores que intentaron dejarlo habían utilizado medios de tratamiento cuya eficacia contara con alguna evidencia científica, y menos de uno de cada diez había conseguido éxito en su propósito.

Lo cual, lógicamente, debe hacernos recapacitar sobre cuáles son los métodos que realmente se apoyan en evidencias científicas, y cuál es, en cada caso, su eficacia.

De un modo muy esquemático, lo que sabemos hasta ahora es lo siguiente:

  • La acupuntura no ha demostrado que sea eficaz para ayudar a dejar de fumar, según una revisión Cochrane de 2014 (las revisiones Cochrane son estudios que analizan, y sistematizan, la evidencia científica publicada hasta la fecha).
  • La hipnosis tampoco ha demostrado ser eficaz para ayudar a dejar de fumar, según una revisión Cochrane de 2010.
  • Sí hay algunos medicamentos cuyo uso ha demostrado evidencia. Como muestra, proporcionamos enlace a una revisión Cochrane de 2013.
  • También ha demostrado efectos positivos la intervención psicológica para conseguir el cambio conductual, y se han registrado tales efectos tanto en intervenciones individuales, como recoge esta revisión Cochrane de 2015, como en intervenciones grupales, como recoge esta revisión Cochrane de 2005.
  • Los mejores resultados se consiguen cuando se combinan la intervención farmacológica con el apoyo psicológico, según encuentra esta revisión Cochrane de 2016.
  • Respecto a los cigarrillos electrónicos, sí hay algunos estudios que muestran resultados positivos para ayudar a dejar de fumar, según esta revisión Cochrane de 2016, pero sus autores refieren que los estudios existentes todavía son pocos y de calidad cuestionable, por lo que, teniendo en cuenta, además, que no existen datos fiables sobre su seguridad a largo plazo (se introdujeron en el mercado en 2006), se necesita más evidencia científica para poder recomendarlos como un método eficaz para ayudar a dejar de fumar.

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